martes, 27 de marzo de 2012

!!AMASA PÁ CARZARLA!!


Pos eso es lo que grite yo dende el andamio el día que conocí a mi duenda ¡!que rebonica!!. Una duenda más hermosa, tenía unos ojos que no le cabían en la cara y unas lagañas que no le cogían en los ojos, manque pá que les voy a engañar, a mi eso no me importo muncho, porque desde allá arribota yo me fije en otro par de cósicas güenas. Como estaría tan embobao que me esfarre y pegue la costala desde la cuarta rama dun almendrero, me dejo pasaó el golpazo en la curcusilla el culo y tres meses de baja con un esjince y la gobanilla rota. ¡!Pero coñio mereció la pena!!.



Quien me iba a icir a mí que aquello era una señal del cielo pá que mi duenda dispues de escoñarme se encariñara conmigo, pero asín fue. Con solo un roce tonto de manos me las tenia que indilgar toas las noches pá amañearme la cosa en mi catre, porque de endiñar ná de ná, lo de recarcar el hornazo no llego hasta que pasamos por el casorio. Mia tú por ande eso lo teníamos en común con los humanos, !que ejraciaicos éramos leñes!, mia que nos perdimos las mejores. 
Manque en aquellos tiempos, que no son los de ahora ni muncho menos, algún fastanma se subía a los caminicos con el ciento veintisiete pá ver si le sacaba o le metía algo a la novia, !ya ves tú ! como no iban entonces enfajas, eso del hilico por el ojete no existía entoavia y si existía seguro que nengún zanguango de aquellos hubía visto un hilico ojetero en su vida y las zagalonas que nenguna quería salir preñá, !que dijusto pá la familia!, pos se cuidaban bien de que el fastanma de turno no consiguiera ni tan siquiera meter miedo.

 Mia que gozaba  licinciando por los cristales empañaos pá ver el mondongo de alguna, pero ni yo, ni el noneras conseguíamos ná, el tonto laba se volvía a meter los aldones y nos íbamos más calientes que el palo un churrero.

Que me lo digan a mí que aquello tenía hasta taratañas el día del estreno. Un duende vive munchos años más que un humano, hasta ahí vamos bien, pos imagínense tantos siglos sin catar, que cuando le endiñe la almaina mi duenda se esmayo, le dio un paparajote que yo me escagarrice vivo, ¡la madre duenda que la pario!, que es mi duenda suegra, que está viviendo más que el culo un mortero en el quicio una puerta. No tenía ni pajolera idea de lo que hacer y no se m´ocurrió otra cosa que endiñarle otra vez el perzuño. Y ¡chanchas maranchas! aquella abrió los ojos como dos panes de kilo y medio, le cogió tal gusto que paecía que tenía el rastrojo andao, chacho me quede con menos fuerza que el follonazo un choto, me pase tres días con las cencerretas metías en una zafa. !Pero coñio, volvió a  merecer la pena!


Ahora las cosas has cambiao muncho pá tós, ya no digo que sea pá mejor, ni pá peor, solamente que paece que tós los bordelancanos tenga el rastrojo andao y no solo en lo de endiñar, si no en tó y hay veces, solo a veces, que eso hace que vuelva a merecer la pena…!!Coñio!!.


EL DUENDE.



jueves, 22 de marzo de 2012

!!VALGAME LA NONA!!


  Cucha aquí la meabonico esta, que sabrá creído la tonta el fornel, que si soy fanfosquero, licinciao y otras perlas que ha soltao por su boca. ¡Casi ná lo del ojo!, pero si yo soy un angélico del cielo,  de los pocos duendes güenos que van quedando, mia que le gusta enrear. Otra cosa no, pero requetebonico soy un rato, ¿ven ustedes al duende de la afoto? Pos no soy yo, es mi duende primo Casimiro, el hijo de una prima hermana de mi duenda madre que se fue del pueblo montaó en el Marques y volvió a los tres años con un Audimaeza de las guapos, de esos que te hacen hasta la cena con el chisque. Munchas perras, pero con menos carnes que la tía Angeleta en un codo. Yo suelo poner este retrato pá ligar más por el feisbus. Tampoco les voy a icir que pinta tengo, que uno ya tiene bastante cuando a algún bausán le da por ir a coger güiscanos con la cestica de mimbre o caracoles con el cernacho, a luego son ustedes los humanos los se quejan de la vivienda, pero si la seta donde vivo la tengo vendía, que cuando pumnea se me ponen los pelos como escarpias.





 Enantes cuando era mocico me llevaba a las nenas de calle, pos no era yo ná, me pegaba unos bailes apretaos con las zanguangas y como marrimaban el felpudo, chacho me pongo malo solo de pensarlo. ¡Arrepún! cómo cambian las cosas cuando el cura duende te echa las bendiciones. Apaga y vámonos.

Ustedes pensaran que como soy un duende lo tengo tó echo, pos se equivocan, soy autónomo, vamos que voy por libre, soy mi propio jefe y a tocar los huevos no me gana nadie y a tocármelos no te digo ná, a dos manos y porque con la boca no má llego, si no, no má hubiera echao el cura duende las bendiciones, ya la hubiera bendecío yo con saliva.

Pos aquí me tienen, vaciando alcancías, rosigando el pan de la lacena, revolicando lo ordenaó, sopeando lo que pasa en su casa, colándome por cualquier rendrija pá hacerle la vida imposible al tonto laba de turno. Y los martes la vueltecica por la plaza, mia que  gozo, ya desde cagarrín masobinaba desde el cantico de los puestos a licinciar y observar el trajín desde allá rribota. Un arrepunjoncico por allá, la gente arremolina por acá, tós apretaicos revolicando los montones de ropa, ¡miavel siascaso!, que paece que se les acaba el mundo facundo y arramblan con toico. Marcas reconocías internacionalmente como los chándales “dadobos”  o los obois “Robek” causan furor entre las Marujas más respetás que tiran de baticola, que pá eso y pá comer gamba roja no hay crisis.

 Este soy yo, la pájara esta ice que soy cabroncete, pero ya se irán dando cuenta de que soy un buen duende y que las cosas no hay que tomarlas tan a teta.

Ya saben estaré aquí al laico asándome unas castañicas al orico la lumbre, que como en la seta de uno no hay ná, de ná.

EL DUENDE




miércoles, 14 de marzo de 2012

YO Y EL DUENDE (EL BURRICO POR DELANTE PÁ QUE NO SE ESPANTE)

Mi nombre es Toñi Lozano, una humilde aprendiz de escritora que no busca nada más que entretener y divertir al personal con las historias y andanzas de un duende pelín cabroncete y su peculiar familia. Hace algunos años que este personajillo se coló en mi imaginación para alegrarme los días y he querido compartirlo con ustedes, por aquello de que lo bueno se comparte y lo malo pá la buchaca.

Les diré para que no se asusten que a mi duende le encantan las palabrotas, vengan a cuento o no, es un poco machista, cachondo, guason, licinciaó y muy Jumillano (Jumilla su pueblo natal), tanto, que se suele comer con patatas a pelotón (su comida preferida) los finales y comienzos de las palabras. 
No verán ustedes errores de escritura, es que él habla así, como muchos de ustedes y como yo, que pá eso somos jumillanos y nuestra tradición no se debería de perder nunca, porque el “abonico”, “la nona”, “la gobanilla”…son nuestros y de nadie más, si no vayan ustedes a pedir un “agualimon”, un “marrocati” o un “chambi” fuera de nuestras fronteras, verán con qué cara les miran.

A través de sus aventuras iremos recordando palabras y actitudes que quedaron olvidadas y empolvadas, quizás en ese arcón de la cámara de alguna casona vieja del pueblo de jumilla, junto con los aperos de labranza, los zagalejos apolillados, las alborgas roídas por los ratones, las orzas y los infiernillos.



El personajillo en cuestión no tiene nombre o quizás tenga tantos como edad, pero con el tiempo se le han ido olvidando, a él le gusta que le llamen “El duende”, un duende con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho pero...fanfosquero, mas necio que una llave de goma y jode más que una china en un zapato.

Una servidora Toñi Lozano y mi compañero de andanzas “El duende” les iremos contando nuestras aventurillas haya por donde vayamos. Solo les deseo que disfruten, que sean muy felices y que nunca, nunca, olviden sus raíces, porque cuando un pueblo olvida su lenguaje, pierde su identidad

Nos iremos viendo por aquí.

Un saludo y muchas gracias.

TOÑI LOZANO