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jueves, 30 de junio de 2016

LAS FIESTAS DE SAN FERMIN, EL REGIMEN DEL ALCACIL Y EL CUERNO DE LA DUENDA SUEGRA




¡En mi güiscano últimamente no comemos pero nos reímos más!

A la trajinanta de mi duenda suegra, que no hay día que pase sin que la zambulla saque cosica nueva pa incordiar, le dio por icir que estaba monflona. Dende entonces y por el bien de la mama duenda, mi parienta decidió que no entraba ni una miajica más de pernil a mi setica. 

¡Ca! Las gachamigas, los estofaos, las gazpachás y los potajes con almondigas, se convirtieron en alcaciles ¡Menua tringola a chupar hojas de alcacil que nos pegamos! A los tres días, con angusticia, mas pacencia que el Santo Jo y mas chupao que la pipa un indio, me encontró mi duenda en la lacena rosigando un zoronco pan que llevaba un ratoncico en boca. Por lastimica esa noche cene espárragos ¡que to sea dicho! me supieron a gloria.

A las dos semanas, vísperas de San Fermín y retusaico, me ponía de canto y no me encontraba ni el Lobatón. Me había quedao en las encías y temblando más que el labio un conejo, me subí al peso. Siete kilos menos y la zaratán de mi duenda suegra cuatro kilos más ¡Munchos alcaciles comemos! Sentencio esa noche mi duenda, antes de la supuesta cena que nunca hicimos. 

El día antes de San Fermín, a mi duenda suegra le salió un cuerno en toa la frentaca y a mí me rujian las tripas, como al león que salía enantes de las peniculas del Cinema. Al día siguiente nos amaneció con un rabo en el ojete y yo arrescondio en la cámara escojonao de la risa.

Estas cosicas pa lo licinciaos que somos por estos lares, no se puen esconder y cuando mi duenda suegra se dirigía al matasanos pa lo del cuerno y el rabo, la engancharon los enanos del bombero torero, que estaban montando la plaza pa las fiestas y creyendo que era una vaquilla,  la encerraron en los chiqueros pa torearla a la tarde.

Al enterarse de la pasa, mi chache duende Manolico, que esta últimamente enamoriscao perdió de mi duenda suegra, se nos apareció en el sestero la tarde, vestio con un traje de luces que se agencio en su última pingochá por los Benidores. La montera, rosa chillón, estaba entre una especie de tricornio y sombrero cordobés. El traje de torero era verde fosforito y con peras pequeñicas de colores encendías. La cajica de las pilas en el paquete a la derecha y el pingajo ladeo a la izquierda y al darse la vuelta reparamos que llevaba el culancano al aire ¡Acho! Esto se cuenta y no se cree.

Derrengao de la risa nos fuimos pa la plaza. Pedimos sombra y nos dieron sol ¡Mientras no nos dieran alcaciles! Campaneaban las cinco de la tarde, anuncian que la vaquilla lleva por nombre “Panzabalago” de la ganadería del Duende Jumillano. Con el primer pasodoble se abrieron los toriles, unos mascujeaban garbanzos torraos, otros zurlapeaban de las cantaras, a mi me cantaba la panza el “Ay Macarena, ahh”. 

Se hizo el silencio en el tendio, salió mi duenda suegra bufando, arrascando la arena del redondel y entre la polsaguera se apareció el rumboso de mi chache Manolo sin capote. Valiente como el solico y con un ramo de ababoles coloraos hinco rodilla en tierra y saco una sortija con un pedrolo mas grande, que el supuesto salicornio de la rotonda del camino de los franceses. 

A to esto el cielo se puso más negro que los cojones de un burro, empezó a caer una peñacina y el pedrolo con el que quería conquistar mi chache a mi duenda suegra, hizo de pararrayos partiéndose con una culebrina escarria, en mil pedacicos.

 Resultado de la tarde:

 Tres bomberos toreros escalabraos, un musicaor herido leve con atragantamiento de trompeta, a otro lo encontraron dentro del bombo y el de los platillos apareció tres días después en los llanos de Albacete. Mi chache duende Manolo lleva ahora un peinao con caracolicos chuparanderos a lo afro, que le queda mu bonico. Mi duenda suegra perdió el rabo, el cuerno, dos dientes, pero gano una muela,  la del juicio, que a la vejez tostones, le dio por aflorar.

Iba yo mas reparaico el otro día andurreando por el Cerrico el oro, viendo el fincucho que tie el elfo Usebio por allí, cuando me sale al paso y me pregunta con mu mala follica, por mi cornua duenda suegra. A lo que yo le conteste.

-¡Ssshhh ojico blincaciecas! De mi familia déjame hablar pero no me hagas escuchar.

 A lo que me ice.

-¿Ara que quies secucio? ¿Heredar? ¡Vete a freír espárragos, tonto la nona!

Dimpues del hambre que había pasao, fue nombrarme los espárragos y se me fue el molino.

-¡Vas a zampar truños con alcaciles, so bausán!

Lo agarre del pescuezo, lo lance por los aires y tuvieron que venir  a rescatarlo, los del bombero torero de lo alto de Los Hermanillos.

Cuando llegue a mi güiscano desansiao, me había preparao mi duenda un condumio que no se lo saltaba un galgo y me pegue una forraja de las de zampar a dos carrillos y bola en medio ¡Que Dios tiembla! 

Y saben lo que les digo ¡Que ayunen los santos que no tien tripas! Que más vale olla que bambolla y aquí el que les habla, de lo que rima ¡Modestia aparte! Va sobrao.

EL DUENDE

Colaboración para el libro de fiestas del barrio de San Fermin. Jumilla. Año 2016










viernes, 30 de octubre de 2015

MAS VALE TIRAR DE CHULETA QUE DE UNA CARRETA



Antes de ayel  procedía a dar buena cuenta de mi almuerzo. Unas magricas con tomatico, siete lonchas de panceta, dos chorizos, tres salchichas y un par de güevos ¡coñio, lo que de toa la vida s´a llamao muerte marrano! me doy cuenta que me falta el pan, me levanto a la lacena y cuando vuelvo ya no´staban. Levanto las faldas de la mesa camilla, me voy pá la cocina, me subo a la cámara, me bajo, abro el portón y naide por la calle. Me tomo un vasico de leche y media docena de madalenas.



Ayer tres cuartos de lo mismo. Cuando me levante pá echar a la lumbre los chorizos me desapareció to de nuevo.  Comiendo se lo conté a mi duenda y me ice la mu jodia qu´estamos en vísperas de tosantos y que las animas ya´stán haciendo de las suyas. Pos escagarrizao me he pasao la noche en vela y pá un clis que m´echao ensueño que me perseguía un gorrino con un manojo d´acelgas en los morros.



 Esta mañana me colgao una ristra d´ajos, le cogio el crucifijo a mi duenda suegra del cabezal del catre, una herradura vieja del unicornio del tío Agustinazo, rezando el Jesusito de mi vida y con los chorizos, las salchichas y la panceta m´echo una procesión hasta la hornacha. Sin perder la vista del condumio y cuando me disponía a echarme el primer bocao me s´parece un visalmo, una aparición espelunnante, algo horroroso que ha hecho que me se desrizaran hasta los pelos del culo. Ice que se llamaba OMS y que venía a alvertirme de que comer carne era mu malo ¡si lo cuento no se lo creen! esto enjamas de los jamases me hubía pasao a mi ¡amos! comer pernil ¿malo? Malo es no podérselo comer ¡hasta ahí podíamos llegar! He cogió al espectro,  he sopao con él el güevo y ha desapareció chillando.

-¡Nooo gripe aviarrr, gripe aviarrr!



Ni en mis peores pesadillas podía haber imaginao que me s´iba  aparecer un fastanma de tal mannitú. Si mi bisagüelo levantara la caeza, aparte de darse un buen coscorrón con la tapa, le iba a cantar las cuarenta a este ser y a tos los que icen que comer carne es malo. Él que se metía entre pecho y espalda y en una sentá cuarenta pelotas, el cocido, la sopa y a la noche ropa vieja. Nos duro miles de años y fue a palmarla el día que se comió un arroz y pava y hervido pá cenar.



Si hiciéramos caso a to lo que nos icen no comeríamos de ná y entonces, si tendríamos razones pá morirnos.

EL DUENDE






martes, 22 de septiembre de 2015

TYPICAL JUMILLANISH




Ustes me darán la razón cuando les cuente lo que a to buen duende jumillano que se precie le pasa cuando sale fuera de nuestras fronteras. Ya te pues ir a Sebastopol ¡Por cierto! Ciudá fundá por el elfo Sebastián el “chanclas” hace un porrón d´años, cuando huyendo de su cuñá la hurona que no era capona, pero los daba bien gordos, llego al lugar y s´ajunto con la duenda Topolina. Una duenda terrateniente y tiniente, más sorda cun zapato metió en una olla y allí se dedico con un carromato a vender arrope, calabazate y miel de romero. 



¡Pos eso! que ya te pues ir a dar una vuelta a la fin del mundo que siempre oirás a tu espalda

-¡Uuuchaaa! Si este es del pueblo.

A lo que te das la vuelta y si enconoces al susodicho respondes.

-¡Acho, Juanico! ¿Tu tamién por aquí? po si que tas ido lejotas del pueblo. ¡A ver si no vas a saber volver atontolao!

Si te das la vuelta y no es Juanico, ni Pepico, ni enconoces al jodio duende que ta saludao, es ande hace acto de prisencia la licinciaria “Typical jumillanish” Pá eso mi duenda mare es el jugle personificao.

-¡Acho nene que tontaco etas! Este es el primo hermano del “Conicabra” ¡Acho si! El que dejo a la mujer por su vecina la pecosa, la que tenia mas lunares cun traje flamenca, la que al hijo lo tie entrabajando en Astraulia en la venta al por mayor de conejos ¡Por cierto, atiende! los mejores conejicos los Astraulianos ¿O eran los canguros conejeros? ¡No se!...

En estos casos te puen dar las uvas matutinas en reconocerlo, pero maldices la horica en la que ta saludao por la tabarra que t´esta dando la parienta, duenda suegra o mama.



Otras veces el que te saluda como si fuera tu propio pare, echándote el brazo por el hombro y dándote unos abrazos que te cruje hasta el espíritu, es aquel que´n el pueblo solo te levanta una ceja cuando pasas por su lao y a veces ni eso.

Lo de pidir el vínico jumillano o buscarlo en las lejas del chiringuito, bar, cantina, ristorante o cuchitril de turno, es otra de las cosicas c´acemos los güenos duendes jumillanos.  Y  siempre, siempre, nos preciamos de la cultura de nuestras palabricas y soltar chillando ¡Asín por las güenas! mirando al horizonte perdio, en una playa abarrota de duendes un ¡Eh tu, tonto la nona! Pos que nos hace muncha gracia. Mi duenda ice que lo de la nona no lo enconoce naide, pero lo de tonto si y que la merla que me puen soltar se pue cuchar en Santana la vieja un día de Romería.



Pos este año cogí un recotín de tres pares de narices. En la playa, cuando hacía más calor que follando ebajo un plástico negro en el sestero la tarde va y me ice mi duenda que quería hacer toles.

-¿Tole? ¡Tole, tole, que te pillo Manolillo! – Lo bastante que te saques una teta pá c´aparezca algún tontolaba del pueblo.

Y la puñetera con su tole, tole.

-¡Acho nene ejame! Si es pá un ratico ná más, que me se pongan morenicas.

Dos minutejos duro con el peretero al aire, se quedo torra, l´eche una toballa del Bob esponja por encima y escujao me fui a tomarme una cervecica fresquica al chiringuito.



Allí, un guiri de dos metros mas colorao que la bombilla dun puticlus me dio comensacion y me conto en un indioma, guachi, guachi, pero que entendí mu requetebién, que ya le hubían esfalijao en menos d´una semana cinco veces. A to esto y en el tercer sorbitón, diviso alrededor de mi duenda, dando mas güeltas cun manco remando y con la mala follica de levantarle la toballa, a un negro con mas morro c´una vaca haciendo la vespa y no me 
s´ocurrió otra cosa que invitar al rojancano a un par de tanques de cerveza y contarle mis inventas sospechas de c´aquel morrudo era el caco. En medio menuto d´un tirón se las bebió y se fue derechico pal moreno con la intención d´ejarlo más blanco que un llus enharinao. El fulano al ver lo que se le venía encima pego un blinco y salió pegándose patas en el culo con el Bob esponja de sombrero, ejando a mi duenda de nuevo con los pezoncicos al viento.



Nos fuimos pal güiscano/apartamento y lo primerico que hizo mi duenda fue mirarse las ercolini y exclamo con gran disilusion.

-¡Que rápido se va el moreno!

A lo que yo por lo bajini y descojonándome de la pasá dije.

-No lo sabes tú bien nenica ¡Más rápido que el quiqui un conejo! ¿O era un canguro Astrauliano? ¡No se!



EL DUENDE



miércoles, 20 de mayo de 2015

JODER NO JODEREMOS, PERO JODER QUE GANAS TENEMOS



¡Acho con los güevos en el galillo estoy! Atiende, no sé si s´acordaran que la incordio de mi duenda suegra hace cuatro largos años le dio por presentarse a ancaldesa, solo saco tres votos, el de mi duenda, el suyo propio y el d´algun desesperao de la vida, porque  teniendo en cuenta que yo no la vote y por aquellos tiempos mi duende tío Manolo estaba por los Benidores torrando habas, el tercero se lo tuvo que dar algún bausán hinchao a vino.  Pos ahora nos viene con el cuento de que se nos va a presentar otra vez, c´aquel voto le dio esperanzas y quie cambiar la fauna y flora que nos rodea ¡Manda cojones!


Sus contrincantes por aquellos entonces eran el duende chatico Casiano que´l pobretico nació sin napia, ¡coñio! con icir que´n una lluvia de gafas no cogería ni una lentilla. El elfo Agustinazo, al que tenias que mirar con un par de biodraminas en el cuerpo porque se movía más que´l labio un conejo. Y la duenda Petra castañuelas que tenía el pulso como pá robar panderetas. Pos como bien predije en aquella ocasión, esta última de chiripa salió de concejala de festejos, ella minma se montaba unas parrandas cuando le dabas unas chirranchas c´animaba al personal con solo ir a verla al ayuntamiento.


Este año son tamien tres patas pá un banco los que se presentan pá ancalde. El duende Acacio, que tie la gracia en un bostezo y la cara mas chupá que la pipa un indio. El blincaciecas del elfo Indalino, que tie menos ritmo c´una gotera y pegaloso como el solico. Y la malfario de la duenda Murfi , parientica del gafe aquel que icia aquello de ¡si algo pue salir mal, saldrá peor! con icir que´n sus descursos pregona que !s´esta muriendo gente que nunca antes se hubía muerto! Le van a pegar un riscazo que va a echar to el robín y le van a poner las alborgas de sombrero, si no al tiempo.


Pos aquí a la tarugo de mi duenda suegra en su campaña te la ves subia en el pilón de la plaza vestia de Manola, con zorongo y peineta incluida, revolicando al personal y chillando a los cuatro vientos ¡JODEMOS! que eso le viene de serie y es lo que mejor sabe hacer. Va pregonando que hay que joder y tocar los güevos a los d´arriba.  Yo nunca he sabio quien son los d´arriba, mi setica es tejavana y no tengo quien me pise, pero en la playa si teníamos unos vecinos tontos la nona con quince monicacos que daban un porculo que no veas, a lo mejor tie recuerdos de aquello, no sé, el caso es que los quiere joder. Yo es que como ven la política no es lo mío, que pienso que a la larga, de una manera u otra, tos terminan jodiendo la marrana. ¡Muncho tambor y poco redoble! como icia mi yaya duenda y manque yo soy más pesimista que el parientico de la duenda Murfi, a to hay que sacarle el lao güeno. Hace cuatro años el vecindario se quería camelar a mi duenda suegra por si salía d´ancaldesa y le traían perniles, quesos y morcillas, pos aquí el chache ya se cogió hace dos días una mañana entera pá desalojar l´alacena pá que nos quepa bien to lo que nos puedan regalar. Que si algo pue salir mal, lo mas pobrable es que salga como el culo, pero con una buena pata de marrano s´arreglan to los males.



EL DUENDE



viernes, 27 de marzo de 2015

UN BOMBO, UNA PANDERETA Y UNA ZAMBOMBA DE MADRUGÁ



Sentí por el vecindao díceres de qu´iban a enllegar munchismos duendes, elfos, fauna y flora de diferentes pueblos pá entocar el tambor. Aquí una tracamundana nos gusta más cal Pascualon un cortachuchas y yo como aun faltaba tiempo, pos me despreocupe del asunto.


Unos días antes de lo que llaman las jornadas de exaltación estaba yo tan tranquilo en mi güiscano, discansando de mi duro trabajo de latoso, como buen duende que soy y acordándome de la trastá qu´esa mañana le hubía hecho al panadero, que le di el cambiazo a  los güevos de los hornazos por pedruscos, cuando m´asoma mi duenda alborotá.

-Mia nene ¡mi mare, que ya trae el bombo!

Del regomello que m´entro me se quedaron las patas p´arriba en la mecedora y a la final di la vileta pegándome una morrá en to el suelo.  ¡Pos no me quedaba a mi otra c´aguantar a la cernacho preña! y antes de que la sangre enllegara al puente el pollo vi que la tía escapiraja enllevaba un bombo bombazo. Y con los morros rabisculaos le solté.

-¡Ay abanto melonero! ¿Ande va usted so sarmiento con el bombo? Pos no ve que me v´asustar al personal con esa cara enrobiná y esas  manos que paecen los pies de otro. Menua estampa !si tie menos ritmo cuna gotera!

A lo que la tía singracia me contesto.

-¡Cucha el serón! ¡Tú abedul, que ties la gracia en un bostezo! Como no t´acerques ya por el tambor te va a tocar silbar la palillera del Cristo.

¡Coñio el tambor! Pos con unas tontascas y otras me se hubía olvidao ir a encargárselo al Gaspar y cuando enllegue, solo le quedaba un matasuegras, un pito y una pandereta.


M´agencie la pandereta y con las cordoneras de los obois y las patas de una silla vieja que teníamos en la cámara m´ice un tamborcico de lo mas apañao. ¡Con pacencia y saliva se la metió un elefante a una hormiga! como icia mi yaya duenda y el sábado en la puerta de mi setica quedamos tos, menos mi duenda que ice que le dolía la chola.

L´abedul de mi duenda suegra con el bombo que paecia una plaza toros, mi duende tío Manolo con un tambor requetebonico de oro y plata fina, como los peines de la virgen, mi duende suegro tirao por los suelos escojonao de ver a la zaratán, la musicaora de la Chin Lu que no s´entera de los precios con una gaita y vestía de tuno y mi cuñaico el morenico con una bolsa del Duendedona ¡angelico mio!  que pensaba el pobretico que le iban a echar caramelos los capuruchos.


No fuimos dando el cante calle alante, dándole y dándole al tambor ¡yo a la pandereta! la Chin Lu tunera haciendo ziringonzas en el aire y mi tío duende Manolo cantando “que salga Usted, que la quiero ver bailar, saltar y blincar dar vueltas al aire, con lo bien que lo baila esa moza, ejala sola, sola que baile”.

¡Ca! Cuando enllegamos al barullo, ¡menua jarabanda hubía!, ni el cinema en sus güenos tiempos y entre el gentío divise al Pacualon con el tambor del detergente Colon colgao al pescuezo.

-¡Uchaaa! ¡Achooo!, Bausan ¿Que marcha me llevas? ¿Tú tamién t´as quedao sin tambor, verdad?
Enclavijao y pegándole sorbitones a la mocarrera me ice.

-¡Acho! con la fervora cuando enllegao cal Gaspar solo le quedaba un pito y un matasuegras y pos que me tenio qu´ir ca la yaya a ver lo que m´encontraba por allí.

El Pascualon y aquí el chache ¡tal para cual Pascual! como ice mi duenda.


Mi tío duende Manolo y yo nos apestillamos a la barra del bar y dimpues de siete litros, quince empanás y las gobanillas esfaratás, me fui con la música a otra parte.

Animaico como iba enllegue a mi setica con ganas de mas chin pun, chin pun, me metí en el catre y l´earrime el ardacho a mi duenda y la mu jodia, con toa la mala sombrica del mundo, saco un güevo duro y me lo escalfo en la frente iciendo.

-¡Pascual, Pascual, hoy no merendaras ni güevos ni tajas! ¡Ale! A dormir la mona que pá eso es domingo de panes.


¡Pá c´aluego digan que los istrumentos no son lo mío! Aquí el chache acabo en el retrete dándole de nuevo a la zambomba, con garraspera por el griterío, la pandereta colgando y el ruido de los tambores entoavia resonando en la melondra.

¡Si eso no es amor a la música que venga Roque Baños y que me lo cuente!

EL DUENDE







miércoles, 19 de noviembre de 2014

Y ENTONCES ENLLEGO LA MAMA DUENDA




Yo a mi duenda mama la quiero muncho, nos vemos d´uvas a peras pero el encariñamiento siempre está presente, véase el par de sopapos que m´arreo el día qu´enllego. Un elfo qu´enconoci yo en la mili que era más negro cun cerote icia que´l que no se paece a los suyos es un marrano. Su pare, un capitán rojancano de la legión y su mare, amarilla con los ojos rajaos, filandesa, que suena a queso d´untar pero es un pueblo de esos mundos de Dios. Icen  que yo me parezco muncho a la mama y la verdad sea dicha, estoy mu orgulloso de ese parecer.


Tenemos muncho en común, el papa por ejemplo, y salvo el pelo, los ojos, la nariz, las manos y el cuerpo en general, somos idénticos. Mi duenda mama lo mismo te llena de besos babosos que t´arranca la caeza de cuajo, te tira una alpargata con efecto que te da un abrazo chillao, ¡ella es asín!. La llamamos cariñosamente el gogle. No hay duenda por más viejecica que sea en el pueblo que no sepa lo que sabe ella. S´ enconoce a tos los duendes, los elfos, fauna y flora que nos rodea. La alpurnio de mi duenda suegra la tie como licincia, ¡pero ni muncho menos!, ya quisiera la sartén paecerse al cazo y d´ste cacico tenemos muncho qu´aprender.
¡Eso sí!, casca mas cun sacamuelas, tie comesacio pá to.  La paz y la tranquilidad que tenia en mi seta dende que mi duenda suegra se fue con mi tío duende Manolo a descubrir el país vecino, Yecla, me se fue a tomar viento fresco la farola.



Un día comiendo.

-Hijico duende me tenías mu abandoná, t´escribi una carta que nunca contestaste. Te la mande con el elfo Aurelio que venía del Carche y bien te dije en ella que fueras a buscarlo porque la burra la tenia enfermica, que´l pensaba que le duraba menos que un duendetelediario y no llegaba ni a la Pinosa. Que la cosa no anda bien, pero tampoco mal, la cosa no anda,  escupe y cuando escupe huye en bercicleta. ¡Ya sabes y que aluego no te sirva d´espanto!,  que si ties un yogur de fresica acida en el fregorifico no hables con él que lo mesmo esta caducao.




Mi mama se metía la sopa con gachamiga en la boca y aprisica, aprisica la mascujeaba, cogía aire y seguía dándome consejos y explicaciones.

-Al tío duende Venancio hace muncho que no lo vemos por el pueblo, se metió a entrabajar en l´alcoholera y s´ahogo en un bidón de ginebra  ¿sabes nene? algunos duendes se tiraron a salvarlo pero el lucho valientemente contra ellos. Tardaron tres días en apagar el fuego cuando lo cremamos y dende entonces no se la ha visto el pelo. ¡Pos que me tie a mi preocupa el tío Venancio!, a él que le gusta tanto el alpiste y no fue ni a la cabalgata de Reyes, ni a las misas de la duenda Jacinta la caramocho.  A las seis de la mañana cuando el sol está en las cumbres hay mas...!pá que te voy a dar explicaciones si tú a las seis de la mañana estas en to lo tuyo!.  ¡Y de esto que no s´entere naide!.



Terminamos de comer prometiéndole que no saldría de nuestras bocas lo dicho por ella. Las dos recogían la mesa y aquí el chache 
s´echaba la siesta.

A la noche cenando la misma reparandoria.

-Hijico duende, nunca olvides que ¡siempre es verano con el pepino en la mano!, que la vida es contraria y l´almólfera mu cambiante. Que lo mesmo es de noche, que de día, el negro, el blanco, la sandia, el melón de agua, el queso fresco y el curao, ¡atiende! ¿Tu sabias que el tío duende Regomello hubía inventao las gambas rebozas? ¡Ah y cuida las alábegas que las ties mu muertas! ¡Pos eso!. La serona de la duenda Faemina, que tie canas en to lo negro, ice que lo suyo es suyo y lo mío suyo, ¡los cojones adobaos! que dijera el pare, que por cierto, tu pare te manda recuerdos y regüeldos. !Cucha! ¿Sabías que a tu pare qu´esta pitopausico y le ha dao por cuchar a la Camela?. ¡Pos que no me hablo con la Faemina! Y to por cun día qu´olía avinagrao me piso lo sembrao y porque le di un escobazo en la cepa la oreja, que to sea dicho, se quedo priva, se enfurruño conmigo, ¡ya ves tu l´atun!, ella que se combalacho con la de la seta d´arriba pá bailar salsa y yo pá comérmela. ¡Bien comio, bien bebió ¿que mas quieres cuerpo mío?!



Dimpues de estar unas horicas comiendo castañas y charrando, la buena de mi mama duenda me dice.

-A una parientica mía le pasa como a mí, lo mesmo saca el paraguas, que se acuesta a las ocho, es igual o al revés, no sé si 
m´explico bien.

Yo a la mama la entiendo tan, pero tan bien que no hacen falta explicaciones, pienso lo mesmo que ella, ¡ya que tos habláramos tan claro en esta vida!.

Me levante p´acostarme y me dice con carica de sueño y bostezando tanto que parecía su boca un túnel

-Y ara ¿Que marcha me llevas?
-Tengo más sueño que una cestica de gaticos al orico la lumbre.
-Buenas noches hijico duenecillo, que sueñes con perniles y elefantes moraos.



Me dio cuatro o cinco besicos en el moflete y m´acoste más feliz que una perdiz bien arrepretujaico con mi duenda, pá que no pasara ni el viento entre ella y yo.

¡Esto sí es felicidad!

EL DUENDE




jueves, 30 de octubre de 2014

EL EMBOLA, EL EMBÓLO Y EL JUEGO DEL CHIRIMBOLO



Antes d´ayer  me levanto empitonao como es costumbre sana en mi y m´encuentro al bausán del Pascualón mirándome fijamente al pie del catre, le tire l´alpargata y con una chilena la colgó en el perchero que la yaya duenda me regalo pal día que me case.
Como esas moscas cojoneras que no te pues quitar d´encima lo tuve en mi baño quincenal, ya saben ustedes que hay que lavarse las taratañas por lo menos una vez cada quince días, manque no toque.

-chacho ¡cojones! ¿Vas icirme algo tonto la nona?

Más atascao que´l retrete de la elfa Dominga, que no caga solido dende que le dijeron que su cuñá se quedaba con los terrenos de su defunta duenda suegra va y me dice con voz de camionero acatarrao:

-El eeemboola, el eeemboola, que ha enllegao al pupupueeblo.

-Tu sí que te has tragao un embólo ¡ejraciao! pero de los gordos.



¡Chacho!, fue salir a la puerta de mi setica y estaban tos los duendes, elfos, fauna y flora revolucionaos. Tos los licinciaos del pueblo se hubían reunió en la plaza capitaneaos por mi duenda suegra, qu´era la pirulla que mas chillaba.

-¡La Chin Lu, amos a por la Chin Lu que esa se tie toa la culpa!.

Otros chillaban.

-El ancalde qu´estuvo en la punta de la cana este verano con nuestros dineros, ¡amos a por él!

Mi vecina la cornua voceaba.

-Mi marío ha sio el culpable, que se fue a por tabaco hace tres años y entoavia no ha vuelto.

Me senté en un risco, m´encendi una pavica y espere a ver si alguien l´echaba la culpa a mi duenda suegra y entre tos se la cargaban.


Asín, sin querer queriendo, el elfo matachinches que tie mu malas pulgas l´arreo un sopapo en la cocorota calva al tío peines, que no tendrá pelo, pero tie mu mala follica y allí se lio un sindiós. Porque tú me has dicho, porque tú me has hecho, porque, porque…y allí ya naide s´acordaba del embola, ni del mono que lo fundo.



Tuvo que venir mi tío duende Manolo que pá poner paz en estas cosicas se pinta solo y dun silbio que me dejo tiniente cayo a to quisqui.

-¡Amos a ver alma cantaros!, que no tenéis ni idea de lo que habláis ni de lo que cucháis. El embola nunca sá presentao en el pueblo, ni esta, ni se le espera. Vusotros tontos empinaos hubis oído campanas y no ha replicao nenguna.

Mi tío duende Manolo cogió aire, siguió con su descurso y el embobao del Pascualón se trago una mosca por estar con la boca abierta.

-Tos enconoceis a la duenda Benicia, la que´l calavera de su marido el Fidencio  s´acostaba con el elfo Especioso, que por aquel tiempo tamien quisisteis echar del pueblo por mariposón. Pos la hijastra del Fidencio no, su prima hermana la Herundina, la que se ennoviajo con Sigerico qu´entrabaja soplando cristal pá hacer botellas a ca el Baraquisio, el yerno de la Beranbela la barbuda, la que hace cinco años vino el circo pá llevársela pá hacer churros con chocolate en la puerta, pues la nieta de la Berandela, la hija de su pequeño el Crispín, que tie perras pá echarle a los marranos, ¡pues esa!. 

La duenecilla Canuta, que si os acordáis de cuando era una monicaca ya le gustaba aparentar y sobresalir, lo único que no le sobresalían eran las tetas y este verano se fue pá los Madriles a que le pusieran un par de buenas agarraderas y ayer se vino pal pueblo. Enllego a ca su tía pá enseñarle las nuevas protuberancias y su tío qu´estaba soplando una botella con el Sigerico al verla ensoplo, ensoplo y reventó el cristal, a lo que el Sigerico exclamo. ¡Qué par de bolas!  
La duenda Benicia que pasaba por allí, que tos sabéis que dende que´l calavera de su marío se lio con el Especioso quiso sacar los trapos sucios de to el vecindao y se volvió mas licincia que las cañetas, oyó lo que lo que quiso y lleno to el pueblo de que en embola hubía enllegao.

No sois más tontos porque no entrenáis, ¡bausanes!



Dimpues de la última frase lapidaria de mi tío duende Manolico tos los duendes, elfos, fauna y flora de la plaza, incluida mi duenda suegra, nos quedamos con la baba corgando. El Pascualón se volvió a tragar otra mosca y yo me encendí otra pavica.

El ancalde que enllego tarde, como siempre, no se l´ocurrió otra cosica qu´icir.

-Duendes, elfos, fauna y flora, juguemos al juego del chirimbolo.

Y allí nos tenías a tos cantando, riendo, brincando, jugando al juego del chirimbolo.
El juego del chirimbolo
¡que bonico que´s!
con un pie, otro pie,
una mano, otra mano,
con un codo, otro codo,
con la oreja, la otra oreja.
¡el culo de la vieja!
EL DUENDE