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miércoles, 19 de junio de 2013

EL MORENICO



¡Te conocí horma y te has vuelto ribazo! Nene que ties sangre horchata.
Enjamas de los jamases pensé que mi yaya duenda iba a tener más razón que un santo. Si ahora me viera me diría que tengo menos luces que un eslabón de madera pero, coñio si es que uno quiere ser más listo que un reloj y acaba siendo más tonto que Abundio.
El otro día minmo, recién levantao de la siesta, con mi agualimón fresquico y viendo una penicula de indios, más a gusto que el señor, me tocan a la puerta, corrí el visillo, masomo abonico y no veo a nadie. Le pego un chupetón al agualimón cuando oigo el llanto lastimero de un roro.

-Pos leche a estas horas dando el follón. ¿Quién será el desocupao?

Abrí el portón y mencontré una banasta con un ñaco dentro morenico y un papelico que decía:

Chache te quiero muncho, cuídame.

¡Adius! el agualimón desparramao. La mare cubana duenda que pario al angelico y al calzonazos del pare duende suegro mío que lo engendro, me cagüen en los dos juntos cien mil veces.

El pobretico no se tie culpa de los pares duendes que lan tocao y me soltó una pelfa el cabronazo pá darme las güenas tardes que tuve que ventilar hasta la cámara.

-¡Que peste Mateo! -Me dice el mariconazo.

-!Coñio si habla el gremlin!  ¿Y esto que come?

Me lo eche a lo saco de patatas al hombro y me quede rengao, hay que ver lo que pesaba el condenao, con un pestazo a corronpio que echaba pá tras. Menudo pastel llevaba y como no tenia gasas pá cambiarlo eche mano del tapete del sofá que hizo mi duenda suegra el año pasao en un curso de ganchillo y aguja loca. ¡Qué bonico iba!, si paecía un chambi  de chocolate y vainilla.


Apurao como estaba no sabía que darle de comer, ¿porque esto comerá? digo yo. Y saque el cocido que hubía sobrao de la comia, que no pase yo ná pá comérmelo, unos chorretones de sudor que me bajaban por la frente, más que al soleton dándole a la paleta en mis años mozos. Pues al morenico como si le diera un calipon, comió a dos carrillos y bola en medio, se lio tres platos y una macedonia de postre. Este no hubía comió de caliente ni cuando se cayó de boca al brasero. ¡Que jodio!, me dio un besaco que me deshizo. Pós ahora nos amos pál jardín a montarte en los culumpios.


Paso el Ambrosio, ques mas licinciao que el gato una posa y me suelta.

-Odo ¿y el zagal ese? Hay que ver lo que te se paece.

-Si, en el forro los huevos, bausán.

Llegamos y estaba aquello que no cabía una naranja, ni el cinema con una penicula de tetas y culos, tó lleno de mares duendas que no metían lengua en el paladar y críos pá aburrir y eso que icen que va a llegar la fin del mundo. Le pegue un torniscón a uno y lo baje del escurridor cagando leches, pá que mi morenico se tirara por el. Pues con la hostia que se metió paso por Barcelona silbando, que poca estabilidad tie la creatura copón santo si lo llego a saber le doy tres platos más de cocido. Empezó a berrear con ese bocón que le cabían tres puños dentro y me pidió que lo arbunzara en los culumpios. Pós tres cuartos más de lo mismo, de la vileta que se pego pá tras le hicieron palmas las orejas, esto tie mas peligro que la duenda suegra con el miquini de botones, y me lo lleve a echar la machi. Pues el angelico gozo más que un marrano en un lejío con el domino  que le dejo el  tío duende Manolo.

Al volver le di un par de peretas San Juaneras del peretero del Pascualón y haciendo ciringonzas llegamos al güiscano.
Mi duenda suegra se hubia llevao tó el sol de la piscina, paecia una rumana asorrata, solo le faltaba decir ¡pu favo, dame un leuro! 

Cuando nos vio entrar no sé ni cómo y lo más importante, ni por donde pero, empezó a echar humo, una zorrera que me formo la asquerosa que me quede pasmao, yo creo que estoy perdiendo perras con esta tía, si la tendría que vender al circo.
 No hay mejor señal de lluvia que cuando cae, aunque viendo lo visto si monto un circo me crecen los enanos y pá enanos, ya tengo a mi cagarrin el morenico.


EL DUENDE.






miércoles, 4 de julio de 2012

A LA REBONICA DE MI DUENDA.






Mu abonico y ahora que no nos oye nadie te voy a decir tó lo que tú eres pá mí.

El día que te conocí me rompí la curcusilla
me esfarre dende un almendrero
me se esbarato la gobanilla.
Me dieron cuatro puntos en la ceja
cuatro más en la rabadilla
pero en el corazón, querida duenda,
cien mil puntos de alegría.

Pasaron los años y los siglos
y mia que soy fanfosquero
más necio que Fernandico
que mato el marrano a besos.
Pero tú estabas allí,
esperando siempre en nuestra setica,
a que yo llegara a casa
a darte un besico en la mejilla.

Munchas cosas han pasao
desde el día que te conocí
la duenda suegra, el Pascualón,
el tío Manolo y sus alimanas,
el fastanma mi cuñao,
el duende suegro con la cubana.
Munchas penurias, munchas alegrías,
pero junticos y bien apretaos,
calentando y dando vida a nuestras vidas.

Ahora que nadie nos oye
y que estoy de buenas maneras,
te quiero susurrar al oído
mu abonico y con dulzura
lo muncho que yo te quiero.

Porque tú eres mi vida,
mi calma, mi desahogo,
mi alegría y mi canción
mi sueño, mi aventura
y sin ti, querida duenda,
sentiría una pena mu grande,
en mi pequeño y frágil corazón.

Dedicado a tod@s y cada un@ de vusotr@s por seguir con ese entusiasmo mis aventuras y desventuras alla por donde voy. MIL GRACIAS DUENDEROS.

EL DUENDE




martes, 10 de abril de 2012

ERAMOS POCOS Y PARIO LA YAYA




 Acho háganme caso no me se casen enjamas de los jamases y si lo hacen, váyanse mu lejotas de su familia, sobre tó de la familia de su parienta, mia que les aviso, que aluego ya no tie remedio la cosa. ¡Si hubía sabio yo esto como es capaz!

Mi calvario empezó el día que entre por primera vez a la seta de mi duenda suegra, por aquello de que el casorio estaba cerca y tenía que conocer a sus padres duendes. Era Navidad y yo pá alegrar la noche me lleve mi zambomba.


Allí al orico de la lumbre, con media galbana encima se encontraba el duende con más pacencia que he conoció en mi vida, mi duende suegro, mia que me impuso respeto la melondra que tenia neva de canas y aquellos ojicos picarones medio cerraos que con solo una mirá rabiscula ya te daba miedo hasta icir, a las buenas noches.

Pero pá cagachín el que me lleve cuando vi aparecer a la pirulla de mi duenda suegra con los rulos clavaos en el zorongo estropajao, trompalcuza, con más orejas que caeza, panza balago, unas manos que paecian los pies de otro y por boca un hachazo mal dao. Me dieron ganas de salir corriendo al terrontero, con una alferecía y una tiricia que entoavia no me se ha quitao, pero por respeto a mi duenda me quede. Que espantajo señorcico, aquello no lo hubía visto en mi vida, me quede atontolao como un pasmarote viendo la cara de mala folla que me ponía, enjuta, con un ojopollo que deberían denvestigar los entendios en cosas paranormales, aquello era de otra engalaxia, paecía tener vida propia.

De repente un tufo se coló por mi chata nariz, la zambulla de mi duenda suegra olía mu raro y no sé cómo, ni porque, me entro una picacera que me dio por estornuar, chacho que mal rato pase, aquello hizo pollo en mi gaznate y me dio tosaera, hipo y hasta un follonazo con música me se escapo. Mi duende suegro dejo las tenazas, me miro con esos ojos achinaos a lo Clin Isgus y mu abonico me soltó– ¿nene y con las orejas no sabes hacer ná?
Mi duende suegro siempre tan guason entovia no sabía lo que el destino le tenía preparao.


Cuando nos disponíamos a cenar tocaron a la puerta y yo dando ejemplo de mi buena educación fui a abrir  el portón y apareció ante mis ojos la brujica cubana más jaquetona que hubía yo visto en la vida. Tenía por patas unos jamones que ríete tu del pernil que hubía sacao mi duenda suegra pá cenar, unos pezones que paecian timbres de mansión, unos ojancanos verdes y unos labios perfilaos que con toa la dulzura del menbrillo me dijeron - Mi amol ¿ties azucal? A mi ignorante de la vida con tó el tonteo que llevaba encima no me se ocurrió otra cosa que decirle ¿me dejas que te toque el wiwichi? y sin esperar respuesta comencé a cantarle con meneo de zambomba incluida, “wiwichi a meri crisma, wiwichi a meri crisma,wiwichi a meri crismaaa, an a api neu yirrrr”. Entoavía me duele el tabanazo que marreo mi duenda en el caezón, quien me iba a icir a mí que aquello era el comienzo del fin.

Mi duende suegro que paecía tonto cuando lo compramos, desapareció un buen día llevándose consigo a la jamona que aquel día de Navidad nos pidió mu dulcemente azúcal y la desaprensiva de mi duenda suegra ya desepara, ¡ale! pá mi güiscano a hacerme la vida imposible y yo listo papeles.

Dende aquel fatídico día muncho miedo le tengo a las navidades, si no fuera por las pelotas que hace mi duenda, que de una senta me puedo comer hasta veinte, de que me iban a gustar a mí esas fechas.


El año pasao mi primo duende el Ustasio se hizo famoso en un anuncio de los cupones, ¡odo! y mia que dije yo de ir a echar el cuponcico de los huevos, pos no, fue el tonto laba y lo ficharon a él. Vaya un mariconazo, toa la vida defendiendo la monarquía, que si los Reyes Magos pá cá, que si los Reyes Godos y ahora se hace del papa Noel ese, que no tiene sangre en las venas ni pá media pelota de cocido Navideño. Pos ahí lo tienes al salmerón veraneando en el Caribe y codeándose con lo mejorcico del panorama famosil, el cachuli, el paquirrín, la Esteban y el copón bendito.


Pos pijo que tó le tie que pasar al mismo, ¡que ejraciaico soy coñio! y eso que no le dé a algún bausán por ir a coger musgo pá el belén o hacerse con un pino, apaga y vámonos, un día de estos se lo digo yo que me quedo sin mi güiscano.

Munchas noches pienso que debería de haberme fugao yo con la brujica cubana, ahora mismo estaría amorrao a las galletas campurranias que tenia por pezones y eso señores, sí que hubian sio una noches mu buenas ¿no creen?.

EL DUENDE.


miércoles, 14 de marzo de 2012

YO Y EL DUENDE (EL BURRICO POR DELANTE PÁ QUE NO SE ESPANTE)

Mi nombre es Toñi Lozano, una humilde aprendiz de escritora que no busca nada más que entretener y divertir al personal con las historias y andanzas de un duende pelín cabroncete y su peculiar familia. Hace algunos años que este personajillo se coló en mi imaginación para alegrarme los días y he querido compartirlo con ustedes, por aquello de que lo bueno se comparte y lo malo pá la buchaca.

Les diré para que no se asusten que a mi duende le encantan las palabrotas, vengan a cuento o no, es un poco machista, cachondo, guason, licinciaó y muy Jumillano (Jumilla su pueblo natal), tanto, que se suele comer con patatas a pelotón (su comida preferida) los finales y comienzos de las palabras. 
No verán ustedes errores de escritura, es que él habla así, como muchos de ustedes y como yo, que pá eso somos jumillanos y nuestra tradición no se debería de perder nunca, porque el “abonico”, “la nona”, “la gobanilla”…son nuestros y de nadie más, si no vayan ustedes a pedir un “agualimon”, un “marrocati” o un “chambi” fuera de nuestras fronteras, verán con qué cara les miran.

A través de sus aventuras iremos recordando palabras y actitudes que quedaron olvidadas y empolvadas, quizás en ese arcón de la cámara de alguna casona vieja del pueblo de jumilla, junto con los aperos de labranza, los zagalejos apolillados, las alborgas roídas por los ratones, las orzas y los infiernillos.



El personajillo en cuestión no tiene nombre o quizás tenga tantos como edad, pero con el tiempo se le han ido olvidando, a él le gusta que le llamen “El duende”, un duende con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho pero...fanfosquero, mas necio que una llave de goma y jode más que una china en un zapato.

Una servidora Toñi Lozano y mi compañero de andanzas “El duende” les iremos contando nuestras aventurillas haya por donde vayamos. Solo les deseo que disfruten, que sean muy felices y que nunca, nunca, olviden sus raíces, porque cuando un pueblo olvida su lenguaje, pierde su identidad

Nos iremos viendo por aquí.

Un saludo y muchas gracias.

TOÑI LOZANO