jueves, 5 de julio de 2012

ABUELA SANTA ANA NUESTRA...






Dimpues de una cosa otra y lo que yo les diga paecemos andaluces enlazando una fiesta con otra y ahora llega la Semana Santa ¡y que no nos llueva! porque aun macuerdo de aquella en la que cayeron chuzos de punta por bajar a la abuelica Santa Ana en procesión, tanto cantar “abuela Santa Ana nuestra, esposa de San Joaquin, mándanos el agua pronto, que la esperamos aquí…”. En fin, que la pobretica hizo su papel y le toco ver a su nietecico con chubasquero y menos mal que no le calzaron las botas catiuscas y el paraguas.

Aqui pueden ver la que cayo.



Cá, yo que ya tenía los oidios acostumbraos al porrón pon pon de los tambores que llevaban desde Navidad ensayando y al tonto los huevos de mi vecino le da por comprarle un tamborcico al jodio nene. Corto se quedo Herodes, manque al pobre del niñico Jesús lo tenemos acojonao, ya dende Navidad le estamos anunciando piedra seca, no ha nació y ya nos lo queremos cargar. Un año nos vamos a comer las uvas con el sonsonete del tambor en vez del toque de campanas, porrón una, porrón otra, porrón pon pon los cuartos.



A mí lo que más me gusta de la Semana Santa son las empanas que hace mi duenda suegra, mira por donde la jodia es una de las cosas que mejor sabe hacer. Me pego unas inflas viendo las procesiones con las habas y el salao, que mas de un santo a querio bajarse del trono pá catarlas. Y los pobreticos costaleros que van eslomaos, angélicos.

 – Chacho - le chille a uno que iba echando el amago - vente pá cá y haz la cataura de las empanas con bacalao echullao que esto revive al señor antes de viernes santo.



Y esos armaos, con su redoble de tambor y su corneta, los oyes pero no los ves pos cuando llegan a tu altura se te intermitentan los ojos, ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora porrón pon pon no y el caracol que te pone los pelos de punta.



Un año cuando era mi duende tío Manolo mocico se vistió llevando la paloma, era el primerico de tos, más derechico que una vela marcando el paso, esa noche hubía dao buena cuanta del vínico de la tierra e iba más empanao que las de mi duenda suegra, sequivoco de calle y siguió palante con su tole tole, los guasones de los duendes  no le avisaron que hubían torció la esquina y él se metió por tó el barrio San Juan haciendo el paso, ya por el aciento cuatro un duende viejecico que estaba tomando el sol le dijo.

- Nene, Manolico, ande vas huevón, que a mí me paece que te has quedao sin tropa, que se han ido tus soldaos pá otro lao y los calzones los llevas en las espinillas, serón.

Menuda galbana llevaba el jodio.



Llevo munchos siglos viendo las procesiones y cada año que pasa más me gustan, hace poco fue el 600 aniversario, coñio el año que tanto llovió y como paece que nos ha mirao un tuerto ya me imagino el 666 aniversario (por aquello de Pedro botero y de la era espacial) la burrica vendrá con turbo incorporao y correrá a 1000 por hora, los tronos serán naves espaciales, los armaos tocaran chimpun chimpun y la lluvia será radiactiva, pero lo pasaremos de rechupete porque los caramelicos de los capuruchos vendrán endrogaos.
 En fin solo espero una cosa pá entonces, que mi duenda suegra se haya ido ya de mi güiscano, pero me haya dejao el amasador lleno a rebosar de empanas de bacalaico echullao y de patata.


NOTA:
A ver no seamos melones y me vayan a pisar mi güiscano ahora pá romería, lleven cuidaico no me vayan a desmontar el chiringuito. Y si son cabestros y no ven por donde pisan, a ver si por lo menos tien buen ojo y le plantan un pezuño a mi duenda suegra en toa la melondra, aquí un servidor se lo agradecería enormemente.

EL DUENDE.





PASCUAL, PASCUAL A MERENDAR, HUEVOS Y TAJAS.




Me dice mi gran amigo el duende Pascualon a primeros de marzo (que ya sabemos que cuando marzo mayea, mayo marcea) que ya tenía su hornazo en la setica.
Siesque va a llegar el momento que tengamos de tó a toas horas coñio, que enantes estabas deseando que llegara domingo de panes pá zamparte el ardacho o la cestica y ahora te lo pues comer hasta en Nochegüena con un trocico de turrón si te apetece y mojar el huevo cocio en sidra o champín pá los astemios.

No te creas que cosas más raras san visto. “El Pestuza” cuando era chiquitajo se comía unos bocadillos da palmo con nocilla y sobrasada que echaban pátras y su hermanica “La Tromparcuza” metía el chope en la leche de cabra con canela y dimpues se atizaba un tragaco vino a escondías de su mare duenda y lo gracioso es que ni les daba cagalera ni ná, tómatelo tu y veras la que t´entra. Hay duendes que parecen trols coñio.



Hace ya algunos siglos que nos vamos a comernos el hornazo al castillo, allá arribota en la tranquilidad del pueblo se veían pasar los cuervos que daba gusto, pero hasta que no pasaba el indicaó chillando “Pascual Pascual a merendar, huevos y tajas” no comenzábamos el banquete. !Pero pijo! ahora con lo majo que han dejao aquello y tanta gente que sube, sacabao la paz, si hasta a los cuervos les da vergüenza pasar volando por si les multan pensando que han subio sin coger el autobús.


 Enantes cogíamos el salicornio de mi cuñao, montábamos a tos los duenecillos, toas las cesticas cargas con la merendola y ale, a jugar a la gallinica ciega o al palico tieso. Menudos zambombazos se pegaban los duenecillos cabroncetes en la frente con los huevos cocios, como es la costumbre.
Un año mi sobrino duende que es más burraco que un arao, acabao de comerse su ardacho con los morros pringaos de azúcar cogió carrerilla y se lanzo en plan Sputnik hacia mi duenda suegra, a la que le arreo un huevazo en toa la frente que la jodia se pego una costala pátras desde la sillica de playa, que estaba en tenguerengue, que tembló hasta la torre del homenaje. Aun me descojono al acordarme de verla con las patas parriba sin poderse levantar y el chichón con la moneda de cinco duros pega que le duro hasta Semana Santa y yo le decía

- Mire usted a ver si durmiendo se la traga y nos da la especial que buena falta nos hace.

Mi padre duende me decía de cagarrin

 – Nene cuando seas padre comerás huevos.

 Pos mi duenda suegra sin ser padre se comió uno y bien grande aquel día.


Ahora que yo por reírme a pajera abierta también tuve mi escarmiento al año siguiente. Con la tontería de que los críos se entretuvieran y no dieran el follón les di un palo y un huevo pá que jugaran a la gallinica ciega, chacho sin previo aviso, el zagal de siempre, el follonero mi sobrino duende me soltó un palazo que me hicieron palmas las orejas, lo que más rabia me dio fue que cuando las estrellicas hubían desapareció dalrededor de mi caeza mire a mi duenda suegra y estaba entroncha la risa senta en un bolo pá no caerse. !Tía ejracia!, que mala folla tie la jodia, manque ande las dan las toman y me la tuve que tragar con dolor de melondra incluida.



Pos lo dicho, vayan ustedes preparando ya la cestica con los hornazos y el chocolate de carpeta chupa y aprieta, que domingo de panes esta a la vuelta  la esquina, pero lleven cuidao con los críos que son más peligrosos que un mono con pistola y hacen más daño a veces que los bocadillos de sobrasada y nocilla de mi amigo duende  “El Pestuza”.

EL DUENDE.








miércoles, 4 de julio de 2012

AL HIGUICO MACOQUICO




Mía que semos mindangos coñio, no hemos salió d´una fiesta y ya´stamos en otra.
Ya llega carnaval y como tos los años nos toca ifrazarnos, manque algunos ya lo hacen tol año, !te ves de cada sayón por las calles!, en pleno invierno con la camisa manga corta y en veranico la rebeca, manque sea en la siesta el día.

A mí eso de ifrazarme no es que me guste muncho, pero da gusto ver a los mascarones mostrando lo que han llevao oculto tó el año, si no ¿porque a tos los zanguangos humanos les da por ifrazarse de jamona?, con esos peluscones en la caeza y en los sobacos, esas faldas cortajinas y esos morros pintaos de colorao.
Que se lo pregunten al tío duende Manolo que con lo que le va la marcha tuvo que lidiar un carnaval con una “jaquetona” imponente.

Según cuenta se le acerco una “muchacha” de mu buen ver, le calentó la oreja y lo que no es la oreja, se lo llevo a un esquinazo de la calle el Calvario y cuando echo mano se encontró que tenia manubrio y unos pelendengues más grandes que la caeza del Aulerio, que el condenao tie más caeza cun puesto muñecos, !cucha! que lo contrataron de caezudo en los pasacalles del carnaval con los gigantes pá ahorrarse unas perrillas, con eso te lo digo tó.


Bueno pos el tiaco en cuestión era monflorita, amos más mariquitón cun palomo cojo, mi duende tío pego el culo a la pared y se lo encontró su mare tres horas más tarde más helao que una llave y  haciendo pucheros. A mi Manolo lo tuvimos malo tó el invierno, le había caído tol helol de la noche encima y no conto esta historia hasta que yo ya era mocico, mas que ná, pá que yo no fiara de unas mamellas bien puestas, si no de un higo y no macoquico precisamente, en su sitio.



Antes de ayel almedio día volvía yo de entrabajar y m´encuentro a la duenda suegra que hubía echao mano del cofre de la cámara y se hubía puesto encima tó lo que hubia encontrao, las enaguas de mi yaya duenda, la boina del tataraguelo duende, mis botas catiuscas de coger gambusinos, !tó entaratañao! y va y me suelta ¿!a que no me conoces!? con esa voz de pitufo pitoafónico,

-Repijo no la voy a enconocer, si tie la misma cara de estreñía que tó los días, anda y  váyase al puesto de Pichote y cómprese una careta por dos duros, manque cuando la vea le va a dar ná mas que la goma. Que cuando nació le dijo el comadrón a su mare, si vuela es un morceguillo, !tía petarda!.

Pos miavel siascaso el susto que me pego la ejracia, que ganas tie de juerga y que pronto se le ha pasao el dijusto de mi duende suegro. A ver si le sale un querindongo por ahí y me deja tranquilo, coñio que mersa de tía.



 Este año man propuesto a mí como duende tío del higuico, pero a mí eso de ir con una vara con un higo colgando del hilo con el refrior que hace pos va a ser que no, que yo lo respeto y tie guasa y la tradición no se debería de perder nunca, pero a mí que quieren que les diga, el único higuico macoquico que me gustaría coger pá carnaval es el de mi duenda, que ese si se pué coger a dos manos y da más gustico. ¿No creen?.

EL DUENDE.




A LA REBONICA DE MI DUENDA.






Mu abonico y ahora que no nos oye nadie te voy a decir tó lo que tú eres pá mí.

El día que te conocí me rompí la curcusilla
me esfarre dende un almendrero
me se esbarato la gobanilla.
Me dieron cuatro puntos en la ceja
cuatro más en la rabadilla
pero en el corazón, querida duenda,
cien mil puntos de alegría.

Pasaron los años y los siglos
y mia que soy fanfosquero
más necio que Fernandico
que mato el marrano a besos.
Pero tú estabas allí,
esperando siempre en nuestra setica,
a que yo llegara a casa
a darte un besico en la mejilla.

Munchas cosas han pasao
desde el día que te conocí
la duenda suegra, el Pascualón,
el tío Manolo y sus alimanas,
el fastanma mi cuñao,
el duende suegro con la cubana.
Munchas penurias, munchas alegrías,
pero junticos y bien apretaos,
calentando y dando vida a nuestras vidas.

Ahora que nadie nos oye
y que estoy de buenas maneras,
te quiero susurrar al oído
mu abonico y con dulzura
lo muncho que yo te quiero.

Porque tú eres mi vida,
mi calma, mi desahogo,
mi alegría y mi canción
mi sueño, mi aventura
y sin ti, querida duenda,
sentiría una pena mu grande,
en mi pequeño y frágil corazón.

Dedicado a tod@s y cada un@ de vusotr@s por seguir con ese entusiasmo mis aventuras y desventuras alla por donde voy. MIL GRACIAS DUENDEROS.

EL DUENDE




jueves, 7 de junio de 2012

NO DEJES PÁ MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY




Poscuchusted salmerón que la que me liaron en nochegüena aquí la trupe, entoavia tengo el turrón atrangantao en el galillo. Mi duenda suegra dimpues del entrimuto le dio por llorar y aun se preguntaba que tenia la brujica cubana que no tuviera ella, ¡no hay comparación señorcico mío!, entre otras cosas, pos dos tetas como dos carretas y un culo en pompa mas duro que el picaporte una puerta.

Yo tenía un requemor por dentro que no me dejaba vivir, mia que no acordarse nadie de regalarme naica, salvo el bacín asesino que casi espicha a mi duende suegro y me encamine a la plaza pá quitarme el noseque, queseyo porque allí encuentras de toico. ¡Y vaya si lo encontré!, el tío de los caracoles tenia uno en rebajas, un caracolico chuparandero mas majo, que yo no es que enviaje muncho pero cada vez que lo hacía tenía que tomarlo prestao de mi pariente el cagazurreras. Mi incho siempre ha sio tener un ardacho amaestrao de esos que te cogen los 20k/h pero conforme esta el panorama me conformo con una maeza de quinta mano. El alimalico tenía una cara de aburrió, pero el caracolero me dijo que si no se lo compraba lo echaba el domingo en un arroz con conejo y a mí me dio lastimica y lo compre.


Me fui a dar un garbeo con mi nuevo mehículo que lleva tos los extras, cuerno parabrisas, babas de freno, radiocasete pá oír a los chunguitos, chacho que buen trasporte me agenciao. Cuando era mocico tenía un ciempiés jorabao, escuchimizao y cojo de treinta y cinco patas que hubía pasao ya por quince manos, aquello era una venganza, más lento que el carrico los helaos, cada dos por tres se me ponía malo y tenía que llevarlo yo a coscaletas, estaba mas estropeao que la cama un loco y al final en una mala tos me pego un peo que se fue pal otro mundo.

Estaba yo fardando por el pueblo de mi nueva aquisicion cuando me encontré con el periñan del Pascualon, un duende al que le das un cortachuchas y ya lo tienes contento y entretenio pá tó el día. Al serón le falta veranico y medio, icen que sabe el secreto de la coca cola pero el tonto laba no quiere soltar prenda y yo le digo.
 – Pascualon, nene, no seas zurrón, que si le das la formula a los de la pesi te dan una millona.
Pero el ceporro no atiende a razones. Muchas veces pienso que el infeliz es más listo que tós nusotros juntos, pero que solo le falta  un buen martillazo en la melondra pá espabilarse y espabilarnos a los demás.
-¿Tas comprao una maeza eeehhh?, ejame a mi llevarla un rato, odo, que lo quieres pá ti tó.
-Quita bicho, hazte pá un lao huevon.
Entre tanto mapareció mi duende tío Manolo, mi ídolo. Es mocico viejo por convicción, vive como quiere el condenao y se lleva a matar con mi duenda suegra y yo le digo pá hacerle enrabiar.
-chacho mia a ver si te ennovias con ella y te la llevas lejotas de mi.
Oye pero que no lo convenzo, manque hay que tener pelendengues pá cargar con eso y manque mi duende tío los tiene mu gordos y bien puestos (eso nos viene genético de mi tatataragüelo el arrestestinao que tó lo tenía asin menos los huevos) ¿pos quien coñio iba a cargar con la duenda suegra?, ná mas que yo el ejraciaco de turno.

El pobretico está últimamente pitopausico perdió, pero a él que le torren habas, no vive ná bien el genares, ¡la mare duenda que lo pario!, que era mi duenda tía la Usebia, la famosa duenda que se escoño por vérselo y lo tenia pelao. Se levanta, su chatico vino con su fritilla, dimpues se va a ver obras, manque ahora haya menos que en la selva amazónica, a la tarde su siestecica y dimpues de echarse el clis su machi mondonga y su carajillo. 

Y esos veranicos en los Benidores gozando de las alimanas, sus buenos chapuzones, sus bailes apretaos con las duendas jubilas y los pajaritos. Yo firmaría ahora mismico, chacho que felicidad estar tocándome tó el día los huevos, pero a dos manos, no de refilón como ahora.


Lo que no sabía yo era la que me esperaba al llegar a mi setica con mi alimalico nuevo, la duenda suegra hecho el grito al cielo y a mi duenda le dio un paparajote que ni el día del estreno.
- A ver que la maeza es fea pero no pá tanto. Dije yo con guasa.
 Me toco dormir al sereno, pero más contento que unas pascuas porque estas por fin, hubían tenio regalo, manque hubiera salió de mi bolsillo.

EL DUENDE.








jueves, 3 de mayo de 2012

! A LA VEJEZ TOSTONES, NENICO!



Eso icia mi yaya duenda ¡qué razón tenía la pobretica mia! A consejos no la ganaba nadie y eche mano de uno de sus remedios inflalibles páchar a las visitas inesperas y puse el escobón detrás de la puerta de mi setica, pero más ma hubiera valió agarrarla y liarme a escobazos en la Nochegüena.

Tó empezó con el dincurso del rey duende, esa real majejta que se preocupa por sus sunditos y nos regala la vista de vez en cuando con la afoto de sus cacerías de gamusinos y con las hazañas pintorescas de su familia de elfos reales a cual más jodio. Y el chache dando buena cuenta de las gambas rojas caezonas. Acho cuando chupo la caeza de una gamba siempre macuerdo de una novia sirena con nombre de tambor de detergente que tuve en mis tiempos mozos. La zagalica era mu maja pero aquello no cuajo, ella me preguntaba ¿porque? Y yo infeliz le contestaba ¿nena y por ande? Ustedes me comprenderán cuando les diga que aquella, aparte de oler a pescao que echaba pátras y viniendo de la mar como venia, pos no tenía ni chirla, ni mejillón y yo ya tenía las partes nobles colorás, escaldufas y escocias de tanto tocar la zambomba en pleno agosto. Manque ella tuvo suerte, la ficho la Dinney, se caso y tuvo una zanguanga, lo malo lo de las patas, que si hubía yo sabio que eran convertibles otro gallo nos hubiera cantao.


Entre chupa chupa de gamba y absolto en mis pensamientos maparece mi duenda suegra y con toa la mala folla del mundo y la sonrisa torcía me saca el regalo navideño, “un  bacín”, ¡será ejracia!, pero mia no iba mal encamina, porque cada vez que la veo me dan ganas de jiñar.



A toesto tocan a la puerta, coñio el fastanma de mi cuñao duende que es más largo que una mea cuesta abajo, ¡el calvo los huevos! que tie la perilla en la frente, que hay veces que lo veo montao en su salicornio y no me dice ni buenas y ahora aparece en mi güiscano a darme la noche con sus tontascas. Y si no mi cuña duenda la zurcachera, esa la remate final, dando parabienes y cuartos al pregonero, más mala que un dolor de muelas y más licinciá que las canetas. No metía lengua en paladar la jodia por si se la mordía y se envenenaba. Mia tu que la que me hizo gracia fue mi sobrina duenda la Visalmo (ahora como se ha vuelto modelna la llaman Visi)  y el tarambaina el novio elfo que se ha echao, que espantajos señorcico y se creerán que iban majos, con pendientes hasta en las muelas del juicio, entre los dos llevaban mas mierda que el palo un gallinero y el sobaco un chono juntos, eso sí, con más tonterías que los muebles del comedor. Odo y no hubía más sitio en la mesa que me toco el tonteras al lao mío y venga con la piernecica pá ver si le tocaba en fornel a la novia y a tó esto dándome a mí y me vuelvo y le digo – Nene que te quemas, que si sigues asín te hago padre.



GENERALMENTE LOS FASTANMAS SON ASÍN


 Con las tontascas de unos y de otros yo pasando más hambre que los pavos de Doña Julia, que se comieron la vía el tren pensando que eran busanos, la gambica caezona que tenia a medio se hubía quedao más hela que una llave y más seco que un torcazo eche mano pá pegarme un buen trago de vínico de mi tierra, cuando la puerta otra vez -Chacha mia ver y echa el cerrojo y que no entre ni Dios, copón, pá que las prisas.
 Mi duenda que no tie fin abrió, mare mía perdí el ser de la persona, los ojicos como dos panes de kilo y medio me se pusieron cuando vi aparecer a mi duende suegro con la brujica cubana jaquetona y un duenecillo cagarrín en brazos. No hubía traspasao el portón, cuando vi que se acercaba mu peligrosamente a mi caeza el bacín que tan “amablemente” ma hubía regalao mi duenda suegra, di una volteleta que ni el Casillas y fue a darle a mi duende suegro un tabanazo en toa la geta, dándose un calabazón que le hicieron palmas las orejas. Pobretico mío si no le dio tiempo ni a decir buenas noches y ya eran malas pá él.


Mi setica que no es mu grande paecía el camarote de los hermanicos Mars, no cabía ni una tápena, aquello era pá verlo, mi duende suegro con el ojico más negro que un cerote, mi duenda suegra chillando, “veste de aquí viejarancano asqueroso”, el guarrín entre teta y teta de la cubana guaimeando a moco tendio, mi cuñao “el listo” dando recetas pá curar el ojo, mi duenda y su hermanica haciéndole aire al papa y la Visi y el chunda chunda agarrando chiche y pegándose el lote en mi mercedora relas

Yo cuando vi el pampaneo y no queriendo que me diera un mal aire, me salí a la puerta de mi setica a liarme un cigarrico y a mirar las estrellas, cuando apareció ante mis ojos una mu grande, mu brillante, ¡más rebonica! y pensé, el niñico Dios ya ha nacio y no sabe a qué mundo de locos a llegao. Que El nos coja confesaos.


EL DUENDE.





martes, 10 de abril de 2012

ERAMOS POCOS Y PARIO LA YAYA




 Acho háganme caso no me se casen enjamas de los jamases y si lo hacen, váyanse mu lejotas de su familia, sobre tó de la familia de su parienta, mia que les aviso, que aluego ya no tie remedio la cosa. ¡Si hubía sabio yo esto como es capaz!

Mi calvario empezó el día que entre por primera vez a la seta de mi duenda suegra, por aquello de que el casorio estaba cerca y tenía que conocer a sus padres duendes. Era Navidad y yo pá alegrar la noche me lleve mi zambomba.


Allí al orico de la lumbre, con media galbana encima se encontraba el duende con más pacencia que he conoció en mi vida, mi duende suegro, mia que me impuso respeto la melondra que tenia neva de canas y aquellos ojicos picarones medio cerraos que con solo una mirá rabiscula ya te daba miedo hasta icir, a las buenas noches.

Pero pá cagachín el que me lleve cuando vi aparecer a la pirulla de mi duenda suegra con los rulos clavaos en el zorongo estropajao, trompalcuza, con más orejas que caeza, panza balago, unas manos que paecian los pies de otro y por boca un hachazo mal dao. Me dieron ganas de salir corriendo al terrontero, con una alferecía y una tiricia que entoavia no me se ha quitao, pero por respeto a mi duenda me quede. Que espantajo señorcico, aquello no lo hubía visto en mi vida, me quede atontolao como un pasmarote viendo la cara de mala folla que me ponía, enjuta, con un ojopollo que deberían denvestigar los entendios en cosas paranormales, aquello era de otra engalaxia, paecía tener vida propia.

De repente un tufo se coló por mi chata nariz, la zambulla de mi duenda suegra olía mu raro y no sé cómo, ni porque, me entro una picacera que me dio por estornuar, chacho que mal rato pase, aquello hizo pollo en mi gaznate y me dio tosaera, hipo y hasta un follonazo con música me se escapo. Mi duende suegro dejo las tenazas, me miro con esos ojos achinaos a lo Clin Isgus y mu abonico me soltó– ¿nene y con las orejas no sabes hacer ná?
Mi duende suegro siempre tan guason entovia no sabía lo que el destino le tenía preparao.


Cuando nos disponíamos a cenar tocaron a la puerta y yo dando ejemplo de mi buena educación fui a abrir  el portón y apareció ante mis ojos la brujica cubana más jaquetona que hubía yo visto en la vida. Tenía por patas unos jamones que ríete tu del pernil que hubía sacao mi duenda suegra pá cenar, unos pezones que paecian timbres de mansión, unos ojancanos verdes y unos labios perfilaos que con toa la dulzura del menbrillo me dijeron - Mi amol ¿ties azucal? A mi ignorante de la vida con tó el tonteo que llevaba encima no me se ocurrió otra cosa que decirle ¿me dejas que te toque el wiwichi? y sin esperar respuesta comencé a cantarle con meneo de zambomba incluida, “wiwichi a meri crisma, wiwichi a meri crisma,wiwichi a meri crismaaa, an a api neu yirrrr”. Entoavía me duele el tabanazo que marreo mi duenda en el caezón, quien me iba a icir a mí que aquello era el comienzo del fin.

Mi duende suegro que paecía tonto cuando lo compramos, desapareció un buen día llevándose consigo a la jamona que aquel día de Navidad nos pidió mu dulcemente azúcal y la desaprensiva de mi duenda suegra ya desepara, ¡ale! pá mi güiscano a hacerme la vida imposible y yo listo papeles.

Dende aquel fatídico día muncho miedo le tengo a las navidades, si no fuera por las pelotas que hace mi duenda, que de una senta me puedo comer hasta veinte, de que me iban a gustar a mí esas fechas.


El año pasao mi primo duende el Ustasio se hizo famoso en un anuncio de los cupones, ¡odo! y mia que dije yo de ir a echar el cuponcico de los huevos, pos no, fue el tonto laba y lo ficharon a él. Vaya un mariconazo, toa la vida defendiendo la monarquía, que si los Reyes Magos pá cá, que si los Reyes Godos y ahora se hace del papa Noel ese, que no tiene sangre en las venas ni pá media pelota de cocido Navideño. Pos ahí lo tienes al salmerón veraneando en el Caribe y codeándose con lo mejorcico del panorama famosil, el cachuli, el paquirrín, la Esteban y el copón bendito.


Pos pijo que tó le tie que pasar al mismo, ¡que ejraciaico soy coñio! y eso que no le dé a algún bausán por ir a coger musgo pá el belén o hacerse con un pino, apaga y vámonos, un día de estos se lo digo yo que me quedo sin mi güiscano.

Munchas noches pienso que debería de haberme fugao yo con la brujica cubana, ahora mismo estaría amorrao a las galletas campurranias que tenia por pezones y eso señores, sí que hubian sio una noches mu buenas ¿no creen?.

EL DUENDE.