miércoles, 4 de julio de 2012

A LA REBONICA DE MI DUENDA.






Mu abonico y ahora que no nos oye nadie te voy a decir tó lo que tú eres pá mí.

El día que te conocí me rompí la curcusilla
me esfarre dende un almendrero
me se esbarato la gobanilla.
Me dieron cuatro puntos en la ceja
cuatro más en la rabadilla
pero en el corazón, querida duenda,
cien mil puntos de alegría.

Pasaron los años y los siglos
y mia que soy fanfosquero
más necio que Fernandico
que mato el marrano a besos.
Pero tú estabas allí,
esperando siempre en nuestra setica,
a que yo llegara a casa
a darte un besico en la mejilla.

Munchas cosas han pasao
desde el día que te conocí
la duenda suegra, el Pascualón,
el tío Manolo y sus alimanas,
el fastanma mi cuñao,
el duende suegro con la cubana.
Munchas penurias, munchas alegrías,
pero junticos y bien apretaos,
calentando y dando vida a nuestras vidas.

Ahora que nadie nos oye
y que estoy de buenas maneras,
te quiero susurrar al oído
mu abonico y con dulzura
lo muncho que yo te quiero.

Porque tú eres mi vida,
mi calma, mi desahogo,
mi alegría y mi canción
mi sueño, mi aventura
y sin ti, querida duenda,
sentiría una pena mu grande,
en mi pequeño y frágil corazón.

Dedicado a tod@s y cada un@ de vusotr@s por seguir con ese entusiasmo mis aventuras y desventuras alla por donde voy. MIL GRACIAS DUENDEROS.

EL DUENDE




jueves, 7 de junio de 2012

NO DEJES PÁ MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY




Poscuchusted salmerón que la que me liaron en nochegüena aquí la trupe, entoavia tengo el turrón atrangantao en el galillo. Mi duenda suegra dimpues del entrimuto le dio por llorar y aun se preguntaba que tenia la brujica cubana que no tuviera ella, ¡no hay comparación señorcico mío!, entre otras cosas, pos dos tetas como dos carretas y un culo en pompa mas duro que el picaporte una puerta.

Yo tenía un requemor por dentro que no me dejaba vivir, mia que no acordarse nadie de regalarme naica, salvo el bacín asesino que casi espicha a mi duende suegro y me encamine a la plaza pá quitarme el noseque, queseyo porque allí encuentras de toico. ¡Y vaya si lo encontré!, el tío de los caracoles tenia uno en rebajas, un caracolico chuparandero mas majo, que yo no es que enviaje muncho pero cada vez que lo hacía tenía que tomarlo prestao de mi pariente el cagazurreras. Mi incho siempre ha sio tener un ardacho amaestrao de esos que te cogen los 20k/h pero conforme esta el panorama me conformo con una maeza de quinta mano. El alimalico tenía una cara de aburrió, pero el caracolero me dijo que si no se lo compraba lo echaba el domingo en un arroz con conejo y a mí me dio lastimica y lo compre.


Me fui a dar un garbeo con mi nuevo mehículo que lleva tos los extras, cuerno parabrisas, babas de freno, radiocasete pá oír a los chunguitos, chacho que buen trasporte me agenciao. Cuando era mocico tenía un ciempiés jorabao, escuchimizao y cojo de treinta y cinco patas que hubía pasao ya por quince manos, aquello era una venganza, más lento que el carrico los helaos, cada dos por tres se me ponía malo y tenía que llevarlo yo a coscaletas, estaba mas estropeao que la cama un loco y al final en una mala tos me pego un peo que se fue pal otro mundo.

Estaba yo fardando por el pueblo de mi nueva aquisicion cuando me encontré con el periñan del Pascualon, un duende al que le das un cortachuchas y ya lo tienes contento y entretenio pá tó el día. Al serón le falta veranico y medio, icen que sabe el secreto de la coca cola pero el tonto laba no quiere soltar prenda y yo le digo.
 – Pascualon, nene, no seas zurrón, que si le das la formula a los de la pesi te dan una millona.
Pero el ceporro no atiende a razones. Muchas veces pienso que el infeliz es más listo que tós nusotros juntos, pero que solo le falta  un buen martillazo en la melondra pá espabilarse y espabilarnos a los demás.
-¿Tas comprao una maeza eeehhh?, ejame a mi llevarla un rato, odo, que lo quieres pá ti tó.
-Quita bicho, hazte pá un lao huevon.
Entre tanto mapareció mi duende tío Manolo, mi ídolo. Es mocico viejo por convicción, vive como quiere el condenao y se lleva a matar con mi duenda suegra y yo le digo pá hacerle enrabiar.
-chacho mia a ver si te ennovias con ella y te la llevas lejotas de mi.
Oye pero que no lo convenzo, manque hay que tener pelendengues pá cargar con eso y manque mi duende tío los tiene mu gordos y bien puestos (eso nos viene genético de mi tatataragüelo el arrestestinao que tó lo tenía asin menos los huevos) ¿pos quien coñio iba a cargar con la duenda suegra?, ná mas que yo el ejraciaco de turno.

El pobretico está últimamente pitopausico perdió, pero a él que le torren habas, no vive ná bien el genares, ¡la mare duenda que lo pario!, que era mi duenda tía la Usebia, la famosa duenda que se escoño por vérselo y lo tenia pelao. Se levanta, su chatico vino con su fritilla, dimpues se va a ver obras, manque ahora haya menos que en la selva amazónica, a la tarde su siestecica y dimpues de echarse el clis su machi mondonga y su carajillo. 

Y esos veranicos en los Benidores gozando de las alimanas, sus buenos chapuzones, sus bailes apretaos con las duendas jubilas y los pajaritos. Yo firmaría ahora mismico, chacho que felicidad estar tocándome tó el día los huevos, pero a dos manos, no de refilón como ahora.


Lo que no sabía yo era la que me esperaba al llegar a mi setica con mi alimalico nuevo, la duenda suegra hecho el grito al cielo y a mi duenda le dio un paparajote que ni el día del estreno.
- A ver que la maeza es fea pero no pá tanto. Dije yo con guasa.
 Me toco dormir al sereno, pero más contento que unas pascuas porque estas por fin, hubían tenio regalo, manque hubiera salió de mi bolsillo.

EL DUENDE.








jueves, 3 de mayo de 2012

! A LA VEJEZ TOSTONES, NENICO!



Eso icia mi yaya duenda ¡qué razón tenía la pobretica mia! A consejos no la ganaba nadie y eche mano de uno de sus remedios inflalibles páchar a las visitas inesperas y puse el escobón detrás de la puerta de mi setica, pero más ma hubiera valió agarrarla y liarme a escobazos en la Nochegüena.

Tó empezó con el dincurso del rey duende, esa real majejta que se preocupa por sus sunditos y nos regala la vista de vez en cuando con la afoto de sus cacerías de gamusinos y con las hazañas pintorescas de su familia de elfos reales a cual más jodio. Y el chache dando buena cuenta de las gambas rojas caezonas. Acho cuando chupo la caeza de una gamba siempre macuerdo de una novia sirena con nombre de tambor de detergente que tuve en mis tiempos mozos. La zagalica era mu maja pero aquello no cuajo, ella me preguntaba ¿porque? Y yo infeliz le contestaba ¿nena y por ande? Ustedes me comprenderán cuando les diga que aquella, aparte de oler a pescao que echaba pátras y viniendo de la mar como venia, pos no tenía ni chirla, ni mejillón y yo ya tenía las partes nobles colorás, escaldufas y escocias de tanto tocar la zambomba en pleno agosto. Manque ella tuvo suerte, la ficho la Dinney, se caso y tuvo una zanguanga, lo malo lo de las patas, que si hubía yo sabio que eran convertibles otro gallo nos hubiera cantao.


Entre chupa chupa de gamba y absolto en mis pensamientos maparece mi duenda suegra y con toa la mala folla del mundo y la sonrisa torcía me saca el regalo navideño, “un  bacín”, ¡será ejracia!, pero mia no iba mal encamina, porque cada vez que la veo me dan ganas de jiñar.



A toesto tocan a la puerta, coñio el fastanma de mi cuñao duende que es más largo que una mea cuesta abajo, ¡el calvo los huevos! que tie la perilla en la frente, que hay veces que lo veo montao en su salicornio y no me dice ni buenas y ahora aparece en mi güiscano a darme la noche con sus tontascas. Y si no mi cuña duenda la zurcachera, esa la remate final, dando parabienes y cuartos al pregonero, más mala que un dolor de muelas y más licinciá que las canetas. No metía lengua en paladar la jodia por si se la mordía y se envenenaba. Mia tu que la que me hizo gracia fue mi sobrina duenda la Visalmo (ahora como se ha vuelto modelna la llaman Visi)  y el tarambaina el novio elfo que se ha echao, que espantajos señorcico y se creerán que iban majos, con pendientes hasta en las muelas del juicio, entre los dos llevaban mas mierda que el palo un gallinero y el sobaco un chono juntos, eso sí, con más tonterías que los muebles del comedor. Odo y no hubía más sitio en la mesa que me toco el tonteras al lao mío y venga con la piernecica pá ver si le tocaba en fornel a la novia y a tó esto dándome a mí y me vuelvo y le digo – Nene que te quemas, que si sigues asín te hago padre.



GENERALMENTE LOS FASTANMAS SON ASÍN


 Con las tontascas de unos y de otros yo pasando más hambre que los pavos de Doña Julia, que se comieron la vía el tren pensando que eran busanos, la gambica caezona que tenia a medio se hubía quedao más hela que una llave y más seco que un torcazo eche mano pá pegarme un buen trago de vínico de mi tierra, cuando la puerta otra vez -Chacha mia ver y echa el cerrojo y que no entre ni Dios, copón, pá que las prisas.
 Mi duenda que no tie fin abrió, mare mía perdí el ser de la persona, los ojicos como dos panes de kilo y medio me se pusieron cuando vi aparecer a mi duende suegro con la brujica cubana jaquetona y un duenecillo cagarrín en brazos. No hubía traspasao el portón, cuando vi que se acercaba mu peligrosamente a mi caeza el bacín que tan “amablemente” ma hubía regalao mi duenda suegra, di una volteleta que ni el Casillas y fue a darle a mi duende suegro un tabanazo en toa la geta, dándose un calabazón que le hicieron palmas las orejas. Pobretico mío si no le dio tiempo ni a decir buenas noches y ya eran malas pá él.


Mi setica que no es mu grande paecía el camarote de los hermanicos Mars, no cabía ni una tápena, aquello era pá verlo, mi duende suegro con el ojico más negro que un cerote, mi duenda suegra chillando, “veste de aquí viejarancano asqueroso”, el guarrín entre teta y teta de la cubana guaimeando a moco tendio, mi cuñao “el listo” dando recetas pá curar el ojo, mi duenda y su hermanica haciéndole aire al papa y la Visi y el chunda chunda agarrando chiche y pegándose el lote en mi mercedora relas

Yo cuando vi el pampaneo y no queriendo que me diera un mal aire, me salí a la puerta de mi setica a liarme un cigarrico y a mirar las estrellas, cuando apareció ante mis ojos una mu grande, mu brillante, ¡más rebonica! y pensé, el niñico Dios ya ha nacio y no sabe a qué mundo de locos a llegao. Que El nos coja confesaos.


EL DUENDE.





martes, 10 de abril de 2012

ERAMOS POCOS Y PARIO LA YAYA




 Acho háganme caso no me se casen enjamas de los jamases y si lo hacen, váyanse mu lejotas de su familia, sobre tó de la familia de su parienta, mia que les aviso, que aluego ya no tie remedio la cosa. ¡Si hubía sabio yo esto como es capaz!

Mi calvario empezó el día que entre por primera vez a la seta de mi duenda suegra, por aquello de que el casorio estaba cerca y tenía que conocer a sus padres duendes. Era Navidad y yo pá alegrar la noche me lleve mi zambomba.


Allí al orico de la lumbre, con media galbana encima se encontraba el duende con más pacencia que he conoció en mi vida, mi duende suegro, mia que me impuso respeto la melondra que tenia neva de canas y aquellos ojicos picarones medio cerraos que con solo una mirá rabiscula ya te daba miedo hasta icir, a las buenas noches.

Pero pá cagachín el que me lleve cuando vi aparecer a la pirulla de mi duenda suegra con los rulos clavaos en el zorongo estropajao, trompalcuza, con más orejas que caeza, panza balago, unas manos que paecian los pies de otro y por boca un hachazo mal dao. Me dieron ganas de salir corriendo al terrontero, con una alferecía y una tiricia que entoavia no me se ha quitao, pero por respeto a mi duenda me quede. Que espantajo señorcico, aquello no lo hubía visto en mi vida, me quede atontolao como un pasmarote viendo la cara de mala folla que me ponía, enjuta, con un ojopollo que deberían denvestigar los entendios en cosas paranormales, aquello era de otra engalaxia, paecía tener vida propia.

De repente un tufo se coló por mi chata nariz, la zambulla de mi duenda suegra olía mu raro y no sé cómo, ni porque, me entro una picacera que me dio por estornuar, chacho que mal rato pase, aquello hizo pollo en mi gaznate y me dio tosaera, hipo y hasta un follonazo con música me se escapo. Mi duende suegro dejo las tenazas, me miro con esos ojos achinaos a lo Clin Isgus y mu abonico me soltó– ¿nene y con las orejas no sabes hacer ná?
Mi duende suegro siempre tan guason entovia no sabía lo que el destino le tenía preparao.


Cuando nos disponíamos a cenar tocaron a la puerta y yo dando ejemplo de mi buena educación fui a abrir  el portón y apareció ante mis ojos la brujica cubana más jaquetona que hubía yo visto en la vida. Tenía por patas unos jamones que ríete tu del pernil que hubía sacao mi duenda suegra pá cenar, unos pezones que paecian timbres de mansión, unos ojancanos verdes y unos labios perfilaos que con toa la dulzura del menbrillo me dijeron - Mi amol ¿ties azucal? A mi ignorante de la vida con tó el tonteo que llevaba encima no me se ocurrió otra cosa que decirle ¿me dejas que te toque el wiwichi? y sin esperar respuesta comencé a cantarle con meneo de zambomba incluida, “wiwichi a meri crisma, wiwichi a meri crisma,wiwichi a meri crismaaa, an a api neu yirrrr”. Entoavía me duele el tabanazo que marreo mi duenda en el caezón, quien me iba a icir a mí que aquello era el comienzo del fin.

Mi duende suegro que paecía tonto cuando lo compramos, desapareció un buen día llevándose consigo a la jamona que aquel día de Navidad nos pidió mu dulcemente azúcal y la desaprensiva de mi duenda suegra ya desepara, ¡ale! pá mi güiscano a hacerme la vida imposible y yo listo papeles.

Dende aquel fatídico día muncho miedo le tengo a las navidades, si no fuera por las pelotas que hace mi duenda, que de una senta me puedo comer hasta veinte, de que me iban a gustar a mí esas fechas.


El año pasao mi primo duende el Ustasio se hizo famoso en un anuncio de los cupones, ¡odo! y mia que dije yo de ir a echar el cuponcico de los huevos, pos no, fue el tonto laba y lo ficharon a él. Vaya un mariconazo, toa la vida defendiendo la monarquía, que si los Reyes Magos pá cá, que si los Reyes Godos y ahora se hace del papa Noel ese, que no tiene sangre en las venas ni pá media pelota de cocido Navideño. Pos ahí lo tienes al salmerón veraneando en el Caribe y codeándose con lo mejorcico del panorama famosil, el cachuli, el paquirrín, la Esteban y el copón bendito.


Pos pijo que tó le tie que pasar al mismo, ¡que ejraciaico soy coñio! y eso que no le dé a algún bausán por ir a coger musgo pá el belén o hacerse con un pino, apaga y vámonos, un día de estos se lo digo yo que me quedo sin mi güiscano.

Munchas noches pienso que debería de haberme fugao yo con la brujica cubana, ahora mismo estaría amorrao a las galletas campurranias que tenia por pezones y eso señores, sí que hubian sio una noches mu buenas ¿no creen?.

EL DUENDE.


martes, 27 de marzo de 2012

!!AMASA PÁ CARZARLA!!


Pos eso es lo que grite yo dende el andamio el día que conocí a mi duenda ¡!que rebonica!!. Una duenda más hermosa, tenía unos ojos que no le cabían en la cara y unas lagañas que no le cogían en los ojos, manque pá que les voy a engañar, a mi eso no me importo muncho, porque desde allá arribota yo me fije en otro par de cósicas güenas. Como estaría tan embobao que me esfarre y pegue la costala desde la cuarta rama dun almendrero, me dejo pasaó el golpazo en la curcusilla el culo y tres meses de baja con un esjince y la gobanilla rota. ¡!Pero coñio mereció la pena!!.



Quien me iba a icir a mí que aquello era una señal del cielo pá que mi duenda dispues de escoñarme se encariñara conmigo, pero asín fue. Con solo un roce tonto de manos me las tenia que indilgar toas las noches pá amañearme la cosa en mi catre, porque de endiñar ná de ná, lo de recarcar el hornazo no llego hasta que pasamos por el casorio. Mia tú por ande eso lo teníamos en común con los humanos, !que ejraciaicos éramos leñes!, mia que nos perdimos las mejores. 
Manque en aquellos tiempos, que no son los de ahora ni muncho menos, algún fastanma se subía a los caminicos con el ciento veintisiete pá ver si le sacaba o le metía algo a la novia, !ya ves tú ! como no iban entonces enfajas, eso del hilico por el ojete no existía entoavia y si existía seguro que nengún zanguango de aquellos hubía visto un hilico ojetero en su vida y las zagalonas que nenguna quería salir preñá, !que dijusto pá la familia!, pos se cuidaban bien de que el fastanma de turno no consiguiera ni tan siquiera meter miedo.

 Mia que gozaba  licinciando por los cristales empañaos pá ver el mondongo de alguna, pero ni yo, ni el noneras conseguíamos ná, el tonto laba se volvía a meter los aldones y nos íbamos más calientes que el palo un churrero.

Que me lo digan a mí que aquello tenía hasta taratañas el día del estreno. Un duende vive munchos años más que un humano, hasta ahí vamos bien, pos imagínense tantos siglos sin catar, que cuando le endiñe la almaina mi duenda se esmayo, le dio un paparajote que yo me escagarrice vivo, ¡la madre duenda que la pario!, que es mi duenda suegra, que está viviendo más que el culo un mortero en el quicio una puerta. No tenía ni pajolera idea de lo que hacer y no se m´ocurrió otra cosa que endiñarle otra vez el perzuño. Y ¡chanchas maranchas! aquella abrió los ojos como dos panes de kilo y medio, le cogió tal gusto que paecía que tenía el rastrojo andao, chacho me quede con menos fuerza que el follonazo un choto, me pase tres días con las cencerretas metías en una zafa. !Pero coñio, volvió a  merecer la pena!


Ahora las cosas has cambiao muncho pá tós, ya no digo que sea pá mejor, ni pá peor, solamente que paece que tós los bordelancanos tenga el rastrojo andao y no solo en lo de endiñar, si no en tó y hay veces, solo a veces, que eso hace que vuelva a merecer la pena…!!Coñio!!.


EL DUENDE.



jueves, 22 de marzo de 2012

!!VALGAME LA NONA!!


  Cucha aquí la meabonico esta, que sabrá creído la tonta el fornel, que si soy fanfosquero, licinciao y otras perlas que ha soltao por su boca. ¡Casi ná lo del ojo!, pero si yo soy un angélico del cielo,  de los pocos duendes güenos que van quedando, mia que le gusta enrear. Otra cosa no, pero requetebonico soy un rato, ¿ven ustedes al duende de la afoto? Pos no soy yo, es mi duende primo Casimiro, el hijo de una prima hermana de mi duenda madre que se fue del pueblo montaó en el Marques y volvió a los tres años con un Audimaeza de las guapos, de esos que te hacen hasta la cena con el chisque. Munchas perras, pero con menos carnes que la tía Angeleta en un codo. Yo suelo poner este retrato pá ligar más por el feisbus. Tampoco les voy a icir que pinta tengo, que uno ya tiene bastante cuando a algún bausán le da por ir a coger güiscanos con la cestica de mimbre o caracoles con el cernacho, a luego son ustedes los humanos los se quejan de la vivienda, pero si la seta donde vivo la tengo vendía, que cuando pumnea se me ponen los pelos como escarpias.





 Enantes cuando era mocico me llevaba a las nenas de calle, pos no era yo ná, me pegaba unos bailes apretaos con las zanguangas y como marrimaban el felpudo, chacho me pongo malo solo de pensarlo. ¡Arrepún! cómo cambian las cosas cuando el cura duende te echa las bendiciones. Apaga y vámonos.

Ustedes pensaran que como soy un duende lo tengo tó echo, pos se equivocan, soy autónomo, vamos que voy por libre, soy mi propio jefe y a tocar los huevos no me gana nadie y a tocármelos no te digo ná, a dos manos y porque con la boca no má llego, si no, no má hubiera echao el cura duende las bendiciones, ya la hubiera bendecío yo con saliva.

Pos aquí me tienen, vaciando alcancías, rosigando el pan de la lacena, revolicando lo ordenaó, sopeando lo que pasa en su casa, colándome por cualquier rendrija pá hacerle la vida imposible al tonto laba de turno. Y los martes la vueltecica por la plaza, mia que  gozo, ya desde cagarrín masobinaba desde el cantico de los puestos a licinciar y observar el trajín desde allá rribota. Un arrepunjoncico por allá, la gente arremolina por acá, tós apretaicos revolicando los montones de ropa, ¡miavel siascaso!, que paece que se les acaba el mundo facundo y arramblan con toico. Marcas reconocías internacionalmente como los chándales “dadobos”  o los obois “Robek” causan furor entre las Marujas más respetás que tiran de baticola, que pá eso y pá comer gamba roja no hay crisis.

 Este soy yo, la pájara esta ice que soy cabroncete, pero ya se irán dando cuenta de que soy un buen duende y que las cosas no hay que tomarlas tan a teta.

Ya saben estaré aquí al laico asándome unas castañicas al orico la lumbre, que como en la seta de uno no hay ná, de ná.

EL DUENDE




miércoles, 14 de marzo de 2012

YO Y EL DUENDE (EL BURRICO POR DELANTE PÁ QUE NO SE ESPANTE)

Mi nombre es Toñi Lozano, una humilde aprendiz de escritora que no busca nada más que entretener y divertir al personal con las historias y andanzas de un duende pelín cabroncete y su peculiar familia. Hace algunos años que este personajillo se coló en mi imaginación para alegrarme los días y he querido compartirlo con ustedes, por aquello de que lo bueno se comparte y lo malo pá la buchaca.

Les diré para que no se asusten que a mi duende le encantan las palabrotas, vengan a cuento o no, es un poco machista, cachondo, guason, licinciaó y muy Jumillano (Jumilla su pueblo natal), tanto, que se suele comer con patatas a pelotón (su comida preferida) los finales y comienzos de las palabras. 
No verán ustedes errores de escritura, es que él habla así, como muchos de ustedes y como yo, que pá eso somos jumillanos y nuestra tradición no se debería de perder nunca, porque el “abonico”, “la nona”, “la gobanilla”…son nuestros y de nadie más, si no vayan ustedes a pedir un “agualimon”, un “marrocati” o un “chambi” fuera de nuestras fronteras, verán con qué cara les miran.

A través de sus aventuras iremos recordando palabras y actitudes que quedaron olvidadas y empolvadas, quizás en ese arcón de la cámara de alguna casona vieja del pueblo de jumilla, junto con los aperos de labranza, los zagalejos apolillados, las alborgas roídas por los ratones, las orzas y los infiernillos.



El personajillo en cuestión no tiene nombre o quizás tenga tantos como edad, pero con el tiempo se le han ido olvidando, a él le gusta que le llamen “El duende”, un duende con un corazón tan grande que no le cabe en el pecho pero...fanfosquero, mas necio que una llave de goma y jode más que una china en un zapato.

Una servidora Toñi Lozano y mi compañero de andanzas “El duende” les iremos contando nuestras aventurillas haya por donde vayamos. Solo les deseo que disfruten, que sean muy felices y que nunca, nunca, olviden sus raíces, porque cuando un pueblo olvida su lenguaje, pierde su identidad

Nos iremos viendo por aquí.

Un saludo y muchas gracias.

TOÑI LOZANO