viernes, 27 de marzo de 2015

UN BOMBO, UNA PANDERETA Y UNA ZAMBOMBA DE MADRUGÁ



Sentí por el vecindao díceres de qu´iban a enllegar munchismos duendes, elfos, fauna y flora de diferentes pueblos pá entocar el tambor. Aquí una tracamundana nos gusta más cal Pascualon un cortachuchas y yo como aun faltaba tiempo, pos me despreocupe del asunto.


Unos días antes de lo que llaman las jornadas de exaltación estaba yo tan tranquilo en mi güiscano, discansando de mi duro trabajo de latoso, como buen duende que soy y acordándome de la trastá qu´esa mañana le hubía hecho al panadero, que le di el cambiazo a  los güevos de los hornazos por pedruscos, cuando m´asoma mi duenda alborotá.

-Mia nene ¡mi mare, que ya trae el bombo!

Del regomello que m´entro me se quedaron las patas p´arriba en la mecedora y a la final di la vileta pegándome una morrá en to el suelo.  ¡Pos no me quedaba a mi otra c´aguantar a la cernacho preña! y antes de que la sangre enllegara al puente el pollo vi que la tía escapiraja enllevaba un bombo bombazo. Y con los morros rabisculaos le solté.

-¡Ay abanto melonero! ¿Ande va usted so sarmiento con el bombo? Pos no ve que me v´asustar al personal con esa cara enrobiná y esas  manos que paecen los pies de otro. Menua estampa !si tie menos ritmo cuna gotera!

A lo que la tía singracia me contesto.

-¡Cucha el serón! ¡Tú abedul, que ties la gracia en un bostezo! Como no t´acerques ya por el tambor te va a tocar silbar la palillera del Cristo.

¡Coñio el tambor! Pos con unas tontascas y otras me se hubía olvidao ir a encargárselo al Gaspar y cuando enllegue, solo le quedaba un matasuegras, un pito y una pandereta.


M´agencie la pandereta y con las cordoneras de los obois y las patas de una silla vieja que teníamos en la cámara m´ice un tamborcico de lo mas apañao. ¡Con pacencia y saliva se la metió un elefante a una hormiga! como icia mi yaya duenda y el sábado en la puerta de mi setica quedamos tos, menos mi duenda que ice que le dolía la chola.

L´abedul de mi duenda suegra con el bombo que paecia una plaza toros, mi duende tío Manolo con un tambor requetebonico de oro y plata fina, como los peines de la virgen, mi duende suegro tirao por los suelos escojonao de ver a la zaratán, la musicaora de la Chin Lu que no s´entera de los precios con una gaita y vestía de tuno y mi cuñaico el morenico con una bolsa del Duendedona ¡angelico mio!  que pensaba el pobretico que le iban a echar caramelos los capuruchos.


No fuimos dando el cante calle alante, dándole y dándole al tambor ¡yo a la pandereta! la Chin Lu tunera haciendo ziringonzas en el aire y mi tío duende Manolo cantando “que salga Usted, que la quiero ver bailar, saltar y blincar dar vueltas al aire, con lo bien que lo baila esa moza, ejala sola, sola que baile”.

¡Ca! Cuando enllegamos al barullo, ¡menua jarabanda hubía!, ni el cinema en sus güenos tiempos y entre el gentío divise al Pacualon con el tambor del detergente Colon colgao al pescuezo.

-¡Uchaaa! ¡Achooo!, Bausan ¿Que marcha me llevas? ¿Tú tamién t´as quedao sin tambor, verdad?
Enclavijao y pegándole sorbitones a la mocarrera me ice.

-¡Acho! con la fervora cuando enllegao cal Gaspar solo le quedaba un pito y un matasuegras y pos que me tenio qu´ir ca la yaya a ver lo que m´encontraba por allí.

El Pascualon y aquí el chache ¡tal para cual Pascual! como ice mi duenda.


Mi tío duende Manolo y yo nos apestillamos a la barra del bar y dimpues de siete litros, quince empanás y las gobanillas esfaratás, me fui con la música a otra parte.

Animaico como iba enllegue a mi setica con ganas de mas chin pun, chin pun, me metí en el catre y l´earrime el ardacho a mi duenda y la mu jodia, con toa la mala sombrica del mundo, saco un güevo duro y me lo escalfo en la frente iciendo.

-¡Pascual, Pascual, hoy no merendaras ni güevos ni tajas! ¡Ale! A dormir la mona que pá eso es domingo de panes.


¡Pá c´aluego digan que los istrumentos no son lo mío! Aquí el chache acabo en el retrete dándole de nuevo a la zambomba, con garraspera por el griterío, la pandereta colgando y el ruido de los tambores entoavia resonando en la melondra.

¡Si eso no es amor a la música que venga Roque Baños y que me lo cuente!

EL DUENDE







jueves, 29 de enero de 2015

VALGAME DIOS ¿A QUE NO ME CONOCES?




Hasta San Antón pascuas son y hasta San Blas si las quieres alargar y como San Blasico no ha llegao entoavia, yo no me puedo quedar con las ganicas de contar la pasá d´estas fiestas Navideñas tan entrañables y jodias.
La trajinanta de la mama duenda, qu´es mas burrancana que el tío elfo Macario que mato el burro a boinazos, hizo relleno pá un regimiento, las pelotas de mi duenda suegra tampoco es que tengan desperdicio pero la mama, es la mama, y aquí el chache que no se quea corto se comió una veintena d´una sentá.  Mi duenda ice que trenta y tres, ¡ella es mu exagera! pero ahora que lo ice la penúltima me se salía por la napia y la ultima por los baleos, o sea que to pué ser.


El caso es que dimpues de la panzá me dio un remorcico c´acabaron siendo los retortijones de la duenda del tío elfo Perico, que se tiro un mes, asín sin venir a cuento, pariendo coliflores por el ojete. Me metí en el catre y me quede sobao y a eso de las diez me llama mi duenda pá que baje a poner la mesa.

-Duenda mía como estoy ¡Veinte pinos voy a poner! –A las diez en la cama estés y si es antes mejor que dimpues.

-¡Chacho, huevón! Es que no t´acuerdas que es Nochegüena. Anda y levántate que ya´stamos tos.

-¿Tos? ¿Qué tos? ¿Pos no íbamos a estar solos con la mama?

Pá que preguntare si en esta seta mandan tos más que Pionono en el vaticano y a mí no se me tie en cuenta ná mas que pá entrabajar. El caso es que baje con un ojo entornao y el otro lagañoso, me senté en la mesa y lo que vi tenía menos desperdicio que las pelotas que me hubía comío horicas antes.

Al fondo mi duende suegro, que sá teñio el pelo más negro cun cerote y paecia qu´enllevaba encasquetas las pelucas de los pinipón. Enfrente la Chin Lu, con dos coletas empinás rosa fusforito, una diadema con una gata en celo que parpadeaba con luces y maullaba cuando se movía p´aquí y p´alla y un traje d´escocesa picarona. Al lao el guachico morenico de la cubana jaquetona cosio a lamparones. Ya lán salió las palas y si sigue asín lo van a contratar pá picar los billetes en la Renfe, ¡cucha! si no al tiempo.



En el centro, juaneandose y pá que se le viera bien estaba la meabonico de mi cuñá duenda con el mesmo abrigón de oso polar del año pasao, que bien le va a sacar el pringue, casta pá bañarse en el charco el zorro este verano se lo enllevo puesto.  Enfrente, espatarragao, el fastanma de mi cuñao  licinciandole a mi duende suegro como se llamaba el tinte que se hubía echao p´agenciarselo él, ¡que yo no sé donde coñio se lo va a echar!, como no sea en los pelos del culo porque, como ya he dicho munchas veces tie la perilla en la frente, ¡ni mas, ni menos! D´echo  las luces del gatico de la Chin Lu se le reflejaban en la cocorota y paécia que to el rato daba el intermitente pá girar a la derecha. Al lao su hija la Visalmo, Visi pá los amigos, este año sin ennoviajar, pero como siempre, con mas tonterías que´l mueble del comedor y mi otro sobrino que es más malo cun dolor de muelas esfalijando  la lumbre con mixtos peorros, con una chupa y tres pendientes en la oreja, uno en la napia y a to esto sin tomar ni aun la comunión.


El ovejo el Pascualón mas empanao que de costumbre y una bufanda que le tapaba toa la cara, el pecho y los tubillos.
L´abedul de mi duenda suegra a su lao, con el traje de manola peineta incluida, que dende que mi tío duende Manolo s´enmamoro d´ella vestía asín, en toas las grandes ocasiones se lo capuza y el susodicho haciendo pose con un trabuco que se trajo de su viaje a las Yeclas y un sombrero vaquero a lo Clin Isgus que el sabrá porque lo llevaba.
                               



La mama con un mandil d´esos que llevan las tetas dibujas y hasta el chumino con pelambrera y el papa, ¡Ay mi papa! Eso era pá verlo no pá contarlo. Cuando mi mama me dijo qu´estaba pitopausico y que le hubía dao por ecuchar a la Camela no m´imaginaba yo esto. ¡El papa era un cuadro astracto, no sabría por ande empezar! El pelo apermanentao a lo afro-disio, que fue  un tonteras al que le dijeron, ¡mete los deos al enchufe Afrodisio  y veras que bonico quedas! y asín se quedo, chumarrasqueao pero con un pelo envidiable. ¡Ca! El rumboso del papa con  la barba chivo y el bigotón como los zagaluchos modelnos de ahora, gafas de sol de aviador, el traje de Elvis con un gorrico de papa Noel en lo alto arriba el pelo y los zapatos de chúpame la punta… eso era un poema.



Mire a mi duenda que m´estaba ejando una manzanilla con cara de no saber si cantar la marimorena o una samba carnavalesca y la pobretica se encogió de hombros. Salí de mi pasmo cuando al papa le dio por espuntar.

-Tú, la querindonga de mi cosuegro !chacha! que digo yo que estas mu pajiza que eso va a ser que no cagas.

Mi mama vino con su mandil fasion y le soltó un manotazo que se le cayeron las gafas de aviador encima de una gamba cabezona, que paecia una guiri tomando el sol en los Benidores.

-¡Pos no ves que es china capuchina so melón! Tu sí que ties que cagar a ver si se te pasa la tontasca. ¡Ay camelón! Que me ties aburría con la camela de los huevos, ¿qué te habrá dao a ti pá ecuchar a la Camela? ¡Será que son bonicas las canciones! to el día con el ensueño contigo en la boca, tanto ensoñar y ensoñar, que ande este el Nino bravo y el Camilo sesto que se quiten toas las camelas d´en medio.


Mi sobrino el macarra que llevaba un móvil virlao le dio por poner rumbas y al son de los Chunguitos se levanto toa la mesa a bailar y a mí que la manzanilla ya m´estaba haciendo efecto me dio por tirarme buenos y sonoros peancanos y entre risa y risa tos pasamos la nochegüena mas güena de las que recuerdo.


Pero entoavia me pregunto si ¿Realmente era mi familia, me la hubían cambiao o, era to un ensueño de los Serrano?

EL DUENDE



miércoles, 19 de noviembre de 2014

Y ENTONCES ENLLEGO LA MAMA DUENDA




Yo a mi duenda mama la quiero muncho, nos vemos d´uvas a peras pero el encariñamiento siempre está presente, véase el par de sopapos que m´arreo el día qu´enllego. Un elfo qu´enconoci yo en la mili que era más negro cun cerote icia que´l que no se paece a los suyos es un marrano. Su pare, un capitán rojancano de la legión y su mare, amarilla con los ojos rajaos, filandesa, que suena a queso d´untar pero es un pueblo de esos mundos de Dios. Icen  que yo me parezco muncho a la mama y la verdad sea dicha, estoy mu orgulloso de ese parecer.


Tenemos muncho en común, el papa por ejemplo, y salvo el pelo, los ojos, la nariz, las manos y el cuerpo en general, somos idénticos. Mi duenda mama lo mismo te llena de besos babosos que t´arranca la caeza de cuajo, te tira una alpargata con efecto que te da un abrazo chillao, ¡ella es asín!. La llamamos cariñosamente el gogle. No hay duenda por más viejecica que sea en el pueblo que no sepa lo que sabe ella. S´ enconoce a tos los duendes, los elfos, fauna y flora que nos rodea. La alpurnio de mi duenda suegra la tie como licincia, ¡pero ni muncho menos!, ya quisiera la sartén paecerse al cazo y d´ste cacico tenemos muncho qu´aprender.
¡Eso sí!, casca mas cun sacamuelas, tie comesacio pá to.  La paz y la tranquilidad que tenia en mi seta dende que mi duenda suegra se fue con mi tío duende Manolo a descubrir el país vecino, Yecla, me se fue a tomar viento fresco la farola.



Un día comiendo.

-Hijico duende me tenías mu abandoná, t´escribi una carta que nunca contestaste. Te la mande con el elfo Aurelio que venía del Carche y bien te dije en ella que fueras a buscarlo porque la burra la tenia enfermica, que´l pensaba que le duraba menos que un duendetelediario y no llegaba ni a la Pinosa. Que la cosa no anda bien, pero tampoco mal, la cosa no anda,  escupe y cuando escupe huye en bercicleta. ¡Ya sabes y que aluego no te sirva d´espanto!,  que si ties un yogur de fresica acida en el fregorifico no hables con él que lo mesmo esta caducao.




Mi mama se metía la sopa con gachamiga en la boca y aprisica, aprisica la mascujeaba, cogía aire y seguía dándome consejos y explicaciones.

-Al tío duende Venancio hace muncho que no lo vemos por el pueblo, se metió a entrabajar en l´alcoholera y s´ahogo en un bidón de ginebra  ¿sabes nene? algunos duendes se tiraron a salvarlo pero el lucho valientemente contra ellos. Tardaron tres días en apagar el fuego cuando lo cremamos y dende entonces no se la ha visto el pelo. ¡Pos que me tie a mi preocupa el tío Venancio!, a él que le gusta tanto el alpiste y no fue ni a la cabalgata de Reyes, ni a las misas de la duenda Jacinta la caramocho.  A las seis de la mañana cuando el sol está en las cumbres hay mas...!pá que te voy a dar explicaciones si tú a las seis de la mañana estas en to lo tuyo!.  ¡Y de esto que no s´entere naide!.



Terminamos de comer prometiéndole que no saldría de nuestras bocas lo dicho por ella. Las dos recogían la mesa y aquí el chache 
s´echaba la siesta.

A la noche cenando la misma reparandoria.

-Hijico duende, nunca olvides que ¡siempre es verano con el pepino en la mano!, que la vida es contraria y l´almólfera mu cambiante. Que lo mesmo es de noche, que de día, el negro, el blanco, la sandia, el melón de agua, el queso fresco y el curao, ¡atiende! ¿Tu sabias que el tío duende Regomello hubía inventao las gambas rebozas? ¡Ah y cuida las alábegas que las ties mu muertas! ¡Pos eso!. La serona de la duenda Faemina, que tie canas en to lo negro, ice que lo suyo es suyo y lo mío suyo, ¡los cojones adobaos! que dijera el pare, que por cierto, tu pare te manda recuerdos y regüeldos. !Cucha! ¿Sabías que a tu pare qu´esta pitopausico y le ha dao por cuchar a la Camela?. ¡Pos que no me hablo con la Faemina! Y to por cun día qu´olía avinagrao me piso lo sembrao y porque le di un escobazo en la cepa la oreja, que to sea dicho, se quedo priva, se enfurruño conmigo, ¡ya ves tu l´atun!, ella que se combalacho con la de la seta d´arriba pá bailar salsa y yo pá comérmela. ¡Bien comio, bien bebió ¿que mas quieres cuerpo mío?!



Dimpues de estar unas horicas comiendo castañas y charrando, la buena de mi mama duenda me dice.

-A una parientica mía le pasa como a mí, lo mesmo saca el paraguas, que se acuesta a las ocho, es igual o al revés, no sé si 
m´explico bien.

Yo a la mama la entiendo tan, pero tan bien que no hacen falta explicaciones, pienso lo mesmo que ella, ¡ya que tos habláramos tan claro en esta vida!.

Me levante p´acostarme y me dice con carica de sueño y bostezando tanto que parecía su boca un túnel

-Y ara ¿Que marcha me llevas?
-Tengo más sueño que una cestica de gaticos al orico la lumbre.
-Buenas noches hijico duenecillo, que sueñes con perniles y elefantes moraos.



Me dio cuatro o cinco besicos en el moflete y m´acoste más feliz que una perdiz bien arrepretujaico con mi duenda, pá que no pasara ni el viento entre ella y yo.

¡Esto sí es felicidad!

EL DUENDE




jueves, 30 de octubre de 2014

EL EMBOLA, EL EMBÓLO Y EL JUEGO DEL CHIRIMBOLO



Antes d´ayer  me levanto empitonao como es costumbre sana en mi y m´encuentro al bausán del Pascualón mirándome fijamente al pie del catre, le tire l´alpargata y con una chilena la colgó en el perchero que la yaya duenda me regalo pal día que me case.
Como esas moscas cojoneras que no te pues quitar d´encima lo tuve en mi baño quincenal, ya saben ustedes que hay que lavarse las taratañas por lo menos una vez cada quince días, manque no toque.

-chacho ¡cojones! ¿Vas icirme algo tonto la nona?

Más atascao que´l retrete de la elfa Dominga, que no caga solido dende que le dijeron que su cuñá se quedaba con los terrenos de su defunta duenda suegra va y me dice con voz de camionero acatarrao:

-El eeemboola, el eeemboola, que ha enllegao al pupupueeblo.

-Tu sí que te has tragao un embólo ¡ejraciao! pero de los gordos.



¡Chacho!, fue salir a la puerta de mi setica y estaban tos los duendes, elfos, fauna y flora revolucionaos. Tos los licinciaos del pueblo se hubían reunió en la plaza capitaneaos por mi duenda suegra, qu´era la pirulla que mas chillaba.

-¡La Chin Lu, amos a por la Chin Lu que esa se tie toa la culpa!.

Otros chillaban.

-El ancalde qu´estuvo en la punta de la cana este verano con nuestros dineros, ¡amos a por él!

Mi vecina la cornua voceaba.

-Mi marío ha sio el culpable, que se fue a por tabaco hace tres años y entoavia no ha vuelto.

Me senté en un risco, m´encendi una pavica y espere a ver si alguien l´echaba la culpa a mi duenda suegra y entre tos se la cargaban.


Asín, sin querer queriendo, el elfo matachinches que tie mu malas pulgas l´arreo un sopapo en la cocorota calva al tío peines, que no tendrá pelo, pero tie mu mala follica y allí se lio un sindiós. Porque tú me has dicho, porque tú me has hecho, porque, porque…y allí ya naide s´acordaba del embola, ni del mono que lo fundo.



Tuvo que venir mi tío duende Manolo que pá poner paz en estas cosicas se pinta solo y dun silbio que me dejo tiniente cayo a to quisqui.

-¡Amos a ver alma cantaros!, que no tenéis ni idea de lo que habláis ni de lo que cucháis. El embola nunca sá presentao en el pueblo, ni esta, ni se le espera. Vusotros tontos empinaos hubis oído campanas y no ha replicao nenguna.

Mi tío duende Manolo cogió aire, siguió con su descurso y el embobao del Pascualón se trago una mosca por estar con la boca abierta.

-Tos enconoceis a la duenda Benicia, la que´l calavera de su marido el Fidencio  s´acostaba con el elfo Especioso, que por aquel tiempo tamien quisisteis echar del pueblo por mariposón. Pos la hijastra del Fidencio no, su prima hermana la Herundina, la que se ennoviajo con Sigerico qu´entrabaja soplando cristal pá hacer botellas a ca el Baraquisio, el yerno de la Beranbela la barbuda, la que hace cinco años vino el circo pá llevársela pá hacer churros con chocolate en la puerta, pues la nieta de la Berandela, la hija de su pequeño el Crispín, que tie perras pá echarle a los marranos, ¡pues esa!. 

La duenecilla Canuta, que si os acordáis de cuando era una monicaca ya le gustaba aparentar y sobresalir, lo único que no le sobresalían eran las tetas y este verano se fue pá los Madriles a que le pusieran un par de buenas agarraderas y ayer se vino pal pueblo. Enllego a ca su tía pá enseñarle las nuevas protuberancias y su tío qu´estaba soplando una botella con el Sigerico al verla ensoplo, ensoplo y reventó el cristal, a lo que el Sigerico exclamo. ¡Qué par de bolas!  
La duenda Benicia que pasaba por allí, que tos sabéis que dende que´l calavera de su marío se lio con el Especioso quiso sacar los trapos sucios de to el vecindao y se volvió mas licincia que las cañetas, oyó lo que lo que quiso y lleno to el pueblo de que en embola hubía enllegao.

No sois más tontos porque no entrenáis, ¡bausanes!



Dimpues de la última frase lapidaria de mi tío duende Manolico tos los duendes, elfos, fauna y flora de la plaza, incluida mi duenda suegra, nos quedamos con la baba corgando. El Pascualón se volvió a tragar otra mosca y yo me encendí otra pavica.

El ancalde que enllego tarde, como siempre, no se l´ocurrió otra cosica qu´icir.

-Duendes, elfos, fauna y flora, juguemos al juego del chirimbolo.

Y allí nos tenías a tos cantando, riendo, brincando, jugando al juego del chirimbolo.
El juego del chirimbolo
¡que bonico que´s!
con un pie, otro pie,
una mano, otra mano,
con un codo, otro codo,
con la oreja, la otra oreja.
¡el culo de la vieja!
EL DUENDE











martes, 21 de octubre de 2014

EL ENAMORAO Y EL PEZ, FRESCOS HAN DE SER





¿Dande s´abran s´acao que las vacaciones tien que ser tranquilas pá enllegar a tu seta relajao pá to el año? ¡A mi que me lo expliquen coñio!
¡Odo!, que´l primer dia ya la teníamos monta con el abanto melonero de mi duenda suegra.  Y tó pos que a mi duende tio Manolico le dio por osequiar a su amol con un bañador de aleta, de esos que me llevan las nadaoras que salen por la duende visión con los culos en pompa y la zurrona se lo capuzo en la playa del revés y a ver si m´explico pá que ustedes m´entiendan bien, las tetancanas ombligueras se l´esparamaban  por los laos, con icir que se metió al agua y pesco dos sardinas con los pezones, ¡ahí es ná ¡



 Pos dio lugar, a que nos echaran a escape de la playa los civilillos dimpues del pifostio que monto la tía zopenco, al darle una somanta palos con la rueda del trailer que llevaba por flotaor, a un guiri rojancano que le faltaba ná pá pegar un buen peo, ¡ya ves tú¡  porque el probetico intento quitarle las sardinas a bocaos, hambruna questaba pasando. El agestao carcamal alego que con las manos se l´escurrían los pescaos y que tampoco quería él tocar mas carnuja de la nicesaria. ¡cá!



Entre unas cosas y otras nos tuvimos que venir p´al pueblo antes y con antes, porque a mi tío duende Manolo le dio un aciconque al día siguiente. Pos resulta que aquí el salmerón es mu aprensivo, pero la juerga le gusta más cá  un tonto un lápiz y la noche d´autos se lio la manta a la caeza y me se fue de parranda. Se ligo a una elfa guiri en una guiscano de bailoteo mu conocio de la costa y se paso la noche baile va, baile viene, arrima pelendengues y toca pandero y cuando estaba más caliente que el palo un churrero se la saco pá la calle con idea de terminar la noche en su champiñón/hotel, en la puerta la intento besar y la guiri cascandole en guiri cerrao le decía.

-Tumorro, tumorro.



Mi duende tío Manolo mosqueao y mas revolicao cun día d´aire en el pueblo, se metió de nuevo al bar y al de la barra le pregunto ¿que coñio era tumorro? y este le dijo que, mañana, el inorante de mi tío le dijo que, ¡que cojones mañana, que mañana  no, que la tenía a huevo duro hoy! y que hiciera el favor de decírselo. Me conto que el pollopera se descojono en su trompa y con las minmas volvió al ataque. Termino dándole un beso de rosca, tornillo y arandela y cuando estaban en lo mejor mi duende tío Manolico noto algo extraño en la boca, pego un lapo y cayeron los dientes postizos de la guiri. Enllego malo y dando arqueas y me pidió que no le contara la pasá a naide.



Esta de Dios que las vacaciones siempre las termine como el rosario de la Aurora y ¡espérate que ahí no acabó la cosa!

Cuando enllegamos a mi seta vimos que el portón estaba abierto y pensando que me hubían entrao los cacos m´empecé a cagar en tos los trolls, en sus hijos y en la mare trolera de tos juntos. Entoavia me tiemblan los pámpanos del ostión a mano llena, pero de esas merlas que se cogen dende atrás, de las que hay que tomar correntilla pá que suenen bien que m´arreo  mi señora duenda mare.

-So avión, ¿Asín es como t´enseñao yo hablar? Si me quito la zapatilla te falta sembrao pá correr, mia tu el zanguango los ijustos que me da ná mas enllegar, si lo sé no vengo.

Y aunque yo quiera muncho, muncho a mi marecica duenda en ese momento pensé lo minmo que ella.  
¿Pos pá que rehuevos habrá venio ?



EL DUENDE




martes, 22 de julio de 2014

EL REGIMEN DEL ALCACIL




En mi seta últimamente no comemos muncho pero nos reímos más. 

A la trajinanta de mi duenda suegra, que la zambulla no pasa día en que no saque cosica nueva pá incordiar, le dio por icir que estaba monflona, ya ves tú ¡como si no lo supiéramos ya! Y que mi duende tío Manolo se la iba a ejar por una pimpolla jaquetona. ¡Cá, no nombres  la soga en la seta del ahorcao! y dende aquel momento no entro ni un solo pernil en mi seta.  Las bajocas estofas, los potajes, las gachamigas, las gazpachás, las patatas a pelotón y tos esos condumios que nos zampábamos, pasaron a ser alcaciles. Menuda tringola a chupar  hojas d´alcacil que nos pegamos. La leche aguachá sin telo y con alcacil pá mojar, ensalá d´alcaciles, de segundo alcacil con alcacil y de postre alcaciles rellenos d´alcaciles. ¡Acho, qué barbaridad! Pasamos más hambre que los pavos de Doña Julia, que se comieron las vías del chicharra pensándose que eran busanos.


A los tres días, con angusticia, mas pacencia que el santo Jo y mas chupao que la pipa un indio, m´encontro mi duenda en la lacena rosigando un zoronco pan que llevaba un ratoncico campero en la boquica. Por lastimica esa noche cene cerrajones y espárragos trigueros  vuelta y vuelta en la saltén sin una mala miajica d´aceite.
A la semana la zaratán de mi duenda suegra pesaba cuatro kilos más y mi duenda y yo siete kilos menos. Me hubía quedao en las encías ¡coñio!, Retusaico, me ponía de canto y no m´encontraba ni el Lobatón. 


La noche de san Juan, mi duenda y mi duenda suegra se fueron pál pueblo, ya que pá esa fecha como ustes saben, nos puen ver o apreciar y yo reinando, con mas jaspa que el perrico un ciego y  con la mosca etrás de los pámpanos me la pase encerrao en mi güiscano rebuscando papeo. Al día siguiente volvieron los tocinos a la mesa. La zambullo los tenia arrescondios en el arca de la recamara, debajo de las enaguas de mi bisagüela duenda, acho que recotín cogí ¡con razón pesaba más la cernacho! y mi duenda pensado que era un zurrón de peos, que serlo lo es, pero tamien de buenas tripás.

A la semana d´aquello a mi duenda suegra le salió un cuerno en la frente. ¡Que ijusto mas tontaco cogió! Pensaba que mi duende tío Manolo hubía vuelto al puticlus como aquella noche de san Juan de hace ya años, se paso tres días enzurroná y yo los mesmos con risera.


Al cuarto día nos amaneció con un rabo. Estas cosicas pá lo licinciaos que semos por estos lares no se puen esconder y los enanos del bombero torero que s´encontraban montando la plaza  toros pá las fiestas de san Fermín la tomaron por una vaquilla y la encerraron en los chiqueros pá torearla. ¡Eso era pá verlo, no pá contarlo! Aquí el chache derrengao de la risa, mi duenda preparando la muda pá llevarle y mi tío duende Manolo que nos apareció en el sestero la tarde, con cuarenta grados a la sombra, vestio con traje de luces, el pingajo ladeao y la montera amarilla fosforescente dun isfraz de torero de la ultima pingochá por los Benidores.


Nos fuimos pá la plaza que estaba abarrotá, pedimos sombra y nos dieron sol, ¡mientras no nos dieran alcaciles!

Campaneaban las cinco de la tarde, anuncian que la vaquilla duenda lleva por nombre “panzabalago” de la ganadería del duende jumillano. Con el primer pasodoble s´abrieron  los toriles y salió mi duenda suegra bufando, arrascando el suelo y levantando polsaguera. S´ hizo el silencio, unos zurlapeaban de las cantaras, otros mascujeaban garbanzos torraos y  en medio  la plaza s´apareció mi duende tío Manolo sin capote, con un ramo de ababoles coloraos reventón, hinco rodilla en la arena y saco una sortija con un pedrolo mas grandote que el salicornio de la rotonda del camino  los Franceses. A tó esto se puso el cielo más negro que los cojones dun burro, empezó a caer una peñacina que escalabro a tres bomberos toreros, al caballo saltamontes del picaor y al ancalde, al que yo le hubía pagao cinco duros pá que a mi duenda suegra solo le dieran un par de pases y un jetazo por encima en el culancano.


Más tarde m´entere, que la noche de san Juan s´hubía tomao una cajica entera de pastillicas p´adelgazar, que cogió de la casa del diertista del Fati.  Ya´n visto y se puen imaginar los efectos secundarios que tie el tomarse esa cascarria.

Iba yo mas reparaico el otro día por el cerrico el oro, viendo el fincucho que tie el elfo Flugencio por allí cuando me sale al paso y me pregunta, con mu mala folla, por mi cornuda duenda suegra.

-De mi familia déjame hablar, pero no m´hagas escuchar. –Blincaciecas.

-¿Ara que quies secucio, heredar? Vete a freír espárragos, melón.

Dimpues del hambre que hubía pasao fue nombrarme los espárragos y me se fue la virgen.

-Vas a zampar truños con alcaciles, bausán.

Lo agarre del pescuezo, lo lance por los aires y tuvieron que venir a rescatarlo de los hermanillos, los enanos del bombero torero que niaun se hubían ido pá su seta.


Cuando llegue a mi güiscano desansiao, me hubía preparao mi duenda un condumio que no se lo saltaba un galgo. ! El ultimo la tía perejila! Y me pegue una forrajá de las de zampar a dos carrillos y bola en medio que Dios tiembla.


Y saben lo que les digo, que ayunen los santos que no tien tripas, que más vale olla que bambolla y aquí el chache de lo que rima, modestia aparte,  va sobrao.

EL DUENDE