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jueves, 19 de junio de 2014

A REY MUERTO REY PUESTO


Españoles, españolas, Jumillanicos y Jumillanicas.  Alcarrianos, Fuente Pineros, duendes, elfos, trolls, hadas, ninfas, brujicas y otros seres de la fauna y flora que me rodean. Me llena d´orgullo y satisfacción el decir a boca llena que mi duenda suegra tie puesta una pata fuera de mi setica.


Comencipiemos por  el día en el que al canco del rey duende le dio por icir que estaba hasta los mismísimos pelendengues y que se jubilaba, manque fuera con media pensión, que pá tomarse unos chiringuanguis en los Benidores y ligar con dos o tres guiris le sobraba. 

La noticia corrió como la pólvora, ya s´encargo el Pascualón d´nunciarlo por tos los rincones del mundo mundial y a mí me pillo echándole un vistacico a los melocotoneros del tío elfo Serapio y de paso midiéndole a dos manos los melocotones a su elfa, que hubían cogió colorcico ese domingo en el charco el zorro. Me llegó chillando el bausán y del cagachín por poco hago zumo.  Icia que el próximo rey duende iba a ser el Felipón, el zagal pequeño que se le caso con  la Leti, la nieta elfa del cochero, que por nombre iba a llevar Felipe sexto, como el Camilo pero sin canturrear lo de que está harto de rodar como una noria. El licinciao que s´entera de to nos dijo que la corona la iba a hacer el Frasquito en la fragua que le dejo su padrastro Fracho el huevón, que el mote le venía porque tos los días fundía la cerradura  de su güiscano  con el soplete pá entrar.



Al cabo de dos días mi duenda suegra que andaba nervosia con que no sabía que ponerse pá la coronación real, m´parece en medio la cocina vestia de manola pá que su hija le cogiera los bajos del vestio. Con toas las patancanas al aire, los muslancanos colganderos, la braga faja y la peineta, asín se l´ancontró mi tío duende Manolo que fue a decirme que ya iba a tener con quien segar en las noches locas de los Benidores. Se la quedo mirando con ojicos golosones y a la tía zopenco cuarterona no se le vio atisbo de bajarse la ropa, al revés, cuantinimas la miraba mas s´arremangaba el vestio pá rriba, a mi me dio un retortijón  y me fui a cagar.



Esa noche volvió mi tío duende Manolo con un ramo de cardos seteros y se los dio a la pájara  pá que hiciera un cocido. Al día siguiente volvió con kilo y medio de chatos y a la noche con dos kilos de alcaciles. Al día siguiente con un manojo acelgas y a la noche…a la noche lo cogí por banda y le dije que me paecia mu bien que estuviera ronroneando a mi duenda suegra, que hasta me se caía la baba del gusto pero, ¡chacho, por Dios santo!, que viniera de vez en cuando con un tocino d´a palmo, con unos choricicos, o si el amor que le tenía era muncho, que se le viera el detalle con un buen jamón de pata negra. ¡Pero coñio! mas verdasca no, que me tenía dos días con cagalera.



Me conto que el domingo de resurrección cuando la vio con el traje de manola, se le puso un nudo en la galillo, que le revoloteaban gamusinos en la panza y que le temblaban hasta las orejas. ¡Odo, igualicamente que a mí! cuando la veo m´atraganto, me dan ganas de cagar y me se cierran los pámpanos. Me dijo, que dende que aquella duenda que tuvo hace muncho por novia se lo dejo plantao por irse con un elfo que tenía una Guzzi colorá nunca le hubia pasao esto, ni con las brujicas guiris de los Benidores , ni con las hadas de los Madriles que bailaban el chotis en horizontal, ni con la elfa de las Encebras viuda de Joseico que lo invitaba a garbanzos torraos y se pegaba buenas torreaeras con ella, con nenguna ná mas que con mi duenda suegra.



A mí me estaba dando un gustirrinin de oírlo y ya la remate final cuando me suelta que se la quiere llevar a enconocer mundo.
Los duendes vivimos munchos siglos, he visto munchos papas, munchos reyes y un solo presentador de saber y ganar pero, nunca he visto que alguien se camele a mi duenda suegra y se la lleve lejos, mu lejos de mi. Crucemos los dedos y ¡Qué Dios reparta suerte!


EL DUENDE





jueves, 6 de febrero de 2014

CHIN LU, CHIN AGUA Y CHIN NA



Ara pasas las fiestas, al orico la lumbre, con el brazo en cabestrillo, dos brechas en la caeza, un ojo a la funerala y un costipao de aquí te espero, les puedo asegurar que estas han sio las  navidades más raras dende que tengo uso de razón.

To comenzó el día antes de nochegüena. Tres setas mas pá ya de mi güiscano montaron un chino filipino que fue la revolución pá to el vecindao, las lucecicas se veían dende la Alquería y el belén del vidriao era pá verlo. El niñico Jesús  les salió visco y manco, la virgen María tizna y joroba y san José con cara de remorcico de apendis. La burrica era un perro verde y el buey  calcaico al Flugencio, solo que este lleva más cuernos que el alimalico. Del angelico ni hablamos, porque lo dejaron cojico y con tres ojos, cuatro si contamos con el del ojete.


 Me fui pá ya a ver si m´agenciaba una escopeta de perdigones, por aquello de que las fiestas siempre me traen poblemas  y aquello estaba abarrotao, ni el Cinema en sus buenos tiempos hubía tenio mas duendes arremolinaos, ¡cualquiera encontraba allí algo!, llame a la chin lu y le dije lo de la escopeta y ella haciéndome reverencias me trajo tres pares de pendientes reflectantes, unas zapatillas con la cara d´un oso con retortijón, un cuadro con dos javalises coloraos, una fridera, un repartiol y unas orejeras morás. ¡Chacho!, aun me pregunto ¿que entendió cuando le dije lo de la escopeta? Y me Salí de allí con las minmas. ¡Poscuchusted!, vaya chino capuchino de peseta, que tien de to menos escopeta.  Mia las orejeras me hubían venio bien pá mi duenda suegra, que en pleno invierno paece que esté dando el intermitente con los baleos


Me fui pal bar y con mas pacencia que el santo Jo, como tos los puñeteros días, pregunte a los de la partida si sabían algo de mi duende suegro, los mu jodios si saben algo se lo callan y agarre a mi guachico el morenico y me fui a dar un voltio con él.
Me lo lleve a los bancales del tío elfo Serapio y allí iba yo dándole comesacion y  explicándole que los terrenos se los hubía dejao en herencia la Mirinda, una tía elfa de él con el pelo azafranao que no tenia discindencia. Se llevaban viendo a escondías munchos años y un buen día el Panduro el malcasaó hizo el apañijo y se la llevo a las Américas, con tan mala fortuna que en el trayeto se la merendó un llus con mala folla y el Serapio c´abarruntaba jaspa, como único discindiente vivo se hizo con to los terrenos y perricas que tenia la buena elfa. Este monto una pescateria deaporná con la Alfonsa  y ahí le tienes cortándole a machetazo vivo las cabezas a las llusesicos en honor a la Mirinda


Con la trápala, cuando eché mano, mi morenico se hubía quedao escujao, se levanto bufaica y m´agache a coger la toquilla cuando jipe al Pascualon por el caminico a prisica, a prisica que m´entra hambre con dos garrafas de vino y un queso en la melondra, le pegue un silvio y salió corriendo con cagachín como si hubía visto una parición. Llegue a mi setica dándole a la melondra, manque este tío es por ande le da, lo minmo te pega abrazos y besos que le da por chupar candaos. Ya me extrañaba a mí que el otro día le hubía preguntao si este año le ayudaba a coger  oliva y me dijo que no, raro, mu raro, pero yo pobretico de mi no sabía en aquel momento lo que se traía entre manos. Al que también hacía tiempo que no le veía el pelo era a mi tío duende Manolico, pero amos, que a eso tampoco le echaba yo cuentas porque me lo hacía  en los Benidores torrando habas.



Pá la nochegüena estaba yo mu contentico porque mi duenda suegra s´abia ido pá la costa a visitar a su hermanica duenda, que se fue siendo mocica a servir con unos elfos adineraos dueños de una fábrica de embutidos. Allí se enamorisco del  Ambrosio perniles, que trabajaba en la fabrica haciendo chorizos y se casaron, con el tiempo trespasaron la tienda y se la agenciaron ellos y mi duenda suegra cada año con la matanza, les hace viaje con los embutios de la tierra pá que allí los guiris sepan lo que es un buen comer.

Sin mi duenda suegra avestrú a la vista, con mi morenico jugando al adivina adivinalleta que lleva el fraile en la bragueta y haciéndole la rata en la pared, mi duenda preparando la cena y yo con mis veinte peloticas pá hacer boca, éramos mu felices. Mi yaya duenda que tenia refranes pá to ya me icía que la felicidá en la casa del pobre poco dura y qué razón tenía la buena yaya duenda. Acabaó de terminar el descurso de la pasica del rey duende en la duendevision, que tos los años nos ice que nos portemos bien y demos ejemplo como su familia, aporrearon la puerta.


 Yo, a falta de escopeta me cogí el rulo gordo de amasar y abrí el portón con muncho cuidaico.  ¡En mi vida y en mi alma hubía pasao tanto sustaco!, la zurrona de mi cuñá duenda m´aparecio con un abrigón de oso polar y yo que no estoy acostumbrao a ver osos por estos lares le pegue el palizón de su vida, cuando descubrí que era la jodia aun le sacudí dos mamporrazos mas por lista y mi cuñao el fastanma agarro el rulo y me empezó a pegar rulazos a mí.


Allí dando viletas por los suelos, con el ojo a la funerala me s´parecio el Pascualon, mi tío duende Manolo y mi duende suegro arrepretujandole chicha a la chin lu del chino capuchino. Me levante como el que lleva avispas en culo y agarre a mi duende suegro por el pescuezo. La chin lu comenzó a dar volteletas en el aire y chillando como en las peniculas del Brucele me hizo una llave de taikondo en tol brazo derecho parte arriba. ¡La mare duenda china filipina que la pario! ¡Coñio! siesque ni la vi llegar y eso que llevaba más lucecicas encima cún puticlu al caer la noche.


Tirao en el suelo quejándome malamente y con la poca visión que me quedaba, me veo entrar por la puerta a mi duenda suegra agitando una botella de champan del bueno en to lo alto la caeza de mi duende suegro y yo en mi buen hacer, pá no quedarnos sin el champan, me lance a ella como un spucnik y el botellazo me lo lleve yo. Empecé a ver estrellicas y lo último que recuerdo es a mi cuñao duende el morenico haciendo pucheros  con el anuncio de navidá, ese en el que sale la Monse Caballe, el Rafael y otros energúmenos acojonando al personal.  Aluego me contaron lo de la casa de socorro pero, eso ya es otra historia.



EL DUENDE



jueves, 12 de julio de 2012

MAS DE CULO QUE SAN PATRÁS


Chacho que malos raticos estamos pasando por culpa de la crisis de los cojones, esto va de mal en peor. Mia que la prima de riesgo nos está dando dijustos, la moza se sube y se baja las bragas más que mi prima duenda la Laureana que se tuvo que ir del pueblo por ligera de cascos y porque ya se hubía pasao por la piedra hasta al Pascualón, que mia que hay que echarle huevos a la cosa. Enantes IVA y venia, pero aluego se arrejunto con el elfo marrano y entre chanchullo y chanchullo ahi la ties, con un salicornio de primera categoria, casera de quince seticas y un güiscano palacete a la orillica del mar, esa si que es una buena prima de riesgo.
Pos ahora nos toca a nusotros los duendes elegir ancalde. Y no les digo ná y se lo digo tó, amos que esto ya era lo que me faltaba por ver en mis munchos siglos de vida, a la duenda suegra la dao por presentarse a ancaldesa, pá seguir dando por saco pero a lo grande.


Amos y digo yo y que lo mío no valga, que si mi duenda suegra pué salir de ancaldesa yo me presento pá ser rey, cucha, lo tengo tó, soy campechano y quepo de cuerpo entero en una monea.


Me ice mi duenda que estas cosas nos pasan porque son pruebas del señor, ¡pero pijo si esto más que una prueba ya es una yincana!, que mi duenda suegra tie más cojones que el espartero y que si sale de ancaldesa nos va a poner a tós más firmes que la nona del Macario, que la utilizaba de perchero pá las bolsas cuando iba de compras con su duenda. Que lo sé yo, que no me pueo mover de mi seta sin que Doña coliflor le cuente la pasá a su hija, que estornuo y hace un libro.

Ahora que mia que cuatro patas pá un banco, estamos apañaos.
El duende chatico Casiano, que no le dicen asin porque le guste el vinico, si no porque en una lluvia de gafas no cogería ni una lentilla.
El elfo Agustinazo, que se mueve más que el labio un conejo, coñio paece que esta repe, con decirte que cuando lo ves te ties que tomar una biodramina.
La duenda Petra castañuelas, que tie el pulso pá robar panderetas, mia esta iría bien pá concejala de festejos le das una guitarra y te hace unas seguidillas con el tembleque y si encima le da por cantar “icen que se casa el carche…” ya tenemos la fiesta armá.
Y la pata mas estartala, mi duenda suegra.


El otro día entro a mear y me la encuentro subía en el retrete mirando pal techo y iciendo
 –Ciudadanas, ciudadanos, duendes, duendas, amigos, amigas, tós y toas…aquin estoy
 Y yo le solté.
–Si tonta el fornel está usted como pá hacerle un retrato ahora minmo, salgase pá fuera que con el dincurso he cambio de parecer y man entrao ganas de cagar.



Tengo unas ganas ya de que pase tó. Ustedes no saben lo mal que se pasa que vayas donde vayas te encuentres con la afoto bien grande de la duenda suegra y encima le pintan bigote, pero no se dan cuenta de que ya le viene de serie.
 Lo gracioso es que al duende chatico Casiano le han pintarrajeao unas antimparras, que poca imaginación acho, yo le hubia pintao un pomo bien puesto.
 Eso si regalicos no nos van a faltar.
 -Mia a ver si menchufas al nene cuando salgas de ancaldesa, que lo tengo parao.
 ¡Toma pernil!.
-Que la muchacha me ha salió preña y su novio no tie ande caerse muerto.
¡Toma butifarra!...y asin un día y otro.

Seamos duendes, elfos o humanos a tós nos toca icidir, si queremos, porque eso es libre, a alguna duenda suegra, algún chatico, Petra o Agustinazo y aguantar y algunas veces joernos con sus dicisiones cuatro añicos, la verdad sea dicha es que nunca llueve a gusto de tós y que joer no joeremos pero joer que ganas tenemos.

EL DUENDE.