martes, 21 de octubre de 2014

EL ENAMORAO Y EL PEZ, FRESCOS HAN DE SER





¿Dande s´abran s´acao que las vacaciones tien que ser tranquilas pá enllegar a tu seta relajao pá to el año? ¡A mi que me lo expliquen coñio!
¡Odo!, que´l primer dia ya la teníamos monta con el abanto melonero de mi duenda suegra.  Y tó pos que a mi duende tio Manolico le dio por osequiar a su amol con un bañador de aleta, de esos que me llevan las nadaoras que salen por la duende visión con los culos en pompa y la zurrona se lo capuzo en la playa del revés y a ver si m´explico pá que ustedes m´entiendan bien, las tetancanas ombligueras se l´esparamaban  por los laos, con icir que se metió al agua y pesco dos sardinas con los pezones, ¡ahí es ná ¡



 Pos dio lugar, a que nos echaran a escape de la playa los civilillos dimpues del pifostio que monto la tía zopenco, al darle una somanta palos con la rueda del trailer que llevaba por flotaor, a un guiri rojancano que le faltaba ná pá pegar un buen peo, ¡ya ves tú¡  porque el probetico intento quitarle las sardinas a bocaos, hambruna questaba pasando. El agestao carcamal alego que con las manos se l´escurrían los pescaos y que tampoco quería él tocar mas carnuja de la nicesaria. ¡cá!



Entre unas cosas y otras nos tuvimos que venir p´al pueblo antes y con antes, porque a mi tío duende Manolo le dio un aciconque al día siguiente. Pos resulta que aquí el salmerón es mu aprensivo, pero la juerga le gusta más cá  un tonto un lápiz y la noche d´autos se lio la manta a la caeza y me se fue de parranda. Se ligo a una elfa guiri en una guiscano de bailoteo mu conocio de la costa y se paso la noche baile va, baile viene, arrima pelendengues y toca pandero y cuando estaba más caliente que el palo un churrero se la saco pá la calle con idea de terminar la noche en su champiñón/hotel, en la puerta la intento besar y la guiri cascandole en guiri cerrao le decía.

-Tumorro, tumorro.



Mi duende tío Manolo mosqueao y mas revolicao cun día d´aire en el pueblo, se metió de nuevo al bar y al de la barra le pregunto ¿que coñio era tumorro? y este le dijo que, mañana, el inorante de mi tío le dijo que, ¡que cojones mañana, que mañana  no, que la tenía a huevo duro hoy! y que hiciera el favor de decírselo. Me conto que el pollopera se descojono en su trompa y con las minmas volvió al ataque. Termino dándole un beso de rosca, tornillo y arandela y cuando estaban en lo mejor mi duende tío Manolico noto algo extraño en la boca, pego un lapo y cayeron los dientes postizos de la guiri. Enllego malo y dando arqueas y me pidió que no le contara la pasá a naide.



Esta de Dios que las vacaciones siempre las termine como el rosario de la Aurora y ¡espérate que ahí no acabó la cosa!

Cuando enllegamos a mi seta vimos que el portón estaba abierto y pensando que me hubían entrao los cacos m´empecé a cagar en tos los trolls, en sus hijos y en la mare trolera de tos juntos. Entoavia me tiemblan los pámpanos del ostión a mano llena, pero de esas merlas que se cogen dende atrás, de las que hay que tomar correntilla pá que suenen bien que m´arreo  mi señora duenda mare.

-So avión, ¿Asín es como t´enseñao yo hablar? Si me quito la zapatilla te falta sembrao pá correr, mia tu el zanguango los ijustos que me da ná mas enllegar, si lo sé no vengo.

Y aunque yo quiera muncho, muncho a mi marecica duenda en ese momento pensé lo minmo que ella.  
¿Pos pá que rehuevos habrá venio ?



EL DUENDE




martes, 22 de julio de 2014

EL REGIMEN DEL ALCACIL




En mi seta últimamente no comemos muncho pero nos reímos más. 

A la trajinanta de mi duenda suegra, que la zambulla no pasa día en que no saque cosica nueva pá incordiar, le dio por icir que estaba monflona, ya ves tú ¡como si no lo supiéramos ya! Y que mi duende tío Manolo se la iba a ejar por una pimpolla jaquetona. ¡Cá, no nombres  la soga en la seta del ahorcao! y dende aquel momento no entro ni un solo pernil en mi seta.  Las bajocas estofas, los potajes, las gachamigas, las gazpachás, las patatas a pelotón y tos esos condumios que nos zampábamos, pasaron a ser alcaciles. Menuda tringola a chupar  hojas d´alcacil que nos pegamos. La leche aguachá sin telo y con alcacil pá mojar, ensalá d´alcaciles, de segundo alcacil con alcacil y de postre alcaciles rellenos d´alcaciles. ¡Acho, qué barbaridad! Pasamos más hambre que los pavos de Doña Julia, que se comieron las vías del chicharra pensándose que eran busanos.


A los tres días, con angusticia, mas pacencia que el santo Jo y mas chupao que la pipa un indio, m´encontro mi duenda en la lacena rosigando un zoronco pan que llevaba un ratoncico campero en la boquica. Por lastimica esa noche cene cerrajones y espárragos trigueros  vuelta y vuelta en la saltén sin una mala miajica d´aceite.
A la semana la zaratán de mi duenda suegra pesaba cuatro kilos más y mi duenda y yo siete kilos menos. Me hubía quedao en las encías ¡coñio!, Retusaico, me ponía de canto y no m´encontraba ni el Lobatón. 


La noche de san Juan, mi duenda y mi duenda suegra se fueron pál pueblo, ya que pá esa fecha como ustes saben, nos puen ver o apreciar y yo reinando, con mas jaspa que el perrico un ciego y  con la mosca etrás de los pámpanos me la pase encerrao en mi güiscano rebuscando papeo. Al día siguiente volvieron los tocinos a la mesa. La zambullo los tenia arrescondios en el arca de la recamara, debajo de las enaguas de mi bisagüela duenda, acho que recotín cogí ¡con razón pesaba más la cernacho! y mi duenda pensado que era un zurrón de peos, que serlo lo es, pero tamien de buenas tripás.

A la semana d´aquello a mi duenda suegra le salió un cuerno en la frente. ¡Que ijusto mas tontaco cogió! Pensaba que mi duende tío Manolo hubía vuelto al puticlus como aquella noche de san Juan de hace ya años, se paso tres días enzurroná y yo los mesmos con risera.


Al cuarto día nos amaneció con un rabo. Estas cosicas pá lo licinciaos que semos por estos lares no se puen esconder y los enanos del bombero torero que s´encontraban montando la plaza  toros pá las fiestas de san Fermín la tomaron por una vaquilla y la encerraron en los chiqueros pá torearla. ¡Eso era pá verlo, no pá contarlo! Aquí el chache derrengao de la risa, mi duenda preparando la muda pá llevarle y mi tío duende Manolo que nos apareció en el sestero la tarde, con cuarenta grados a la sombra, vestio con traje de luces, el pingajo ladeao y la montera amarilla fosforescente dun isfraz de torero de la ultima pingochá por los Benidores.


Nos fuimos pá la plaza que estaba abarrotá, pedimos sombra y nos dieron sol, ¡mientras no nos dieran alcaciles!

Campaneaban las cinco de la tarde, anuncian que la vaquilla duenda lleva por nombre “panzabalago” de la ganadería del duende jumillano. Con el primer pasodoble s´abrieron  los toriles y salió mi duenda suegra bufando, arrascando el suelo y levantando polsaguera. S´ hizo el silencio, unos zurlapeaban de las cantaras, otros mascujeaban garbanzos torraos y  en medio  la plaza s´apareció mi duende tío Manolo sin capote, con un ramo de ababoles coloraos reventón, hinco rodilla en la arena y saco una sortija con un pedrolo mas grandote que el salicornio de la rotonda del camino  los Franceses. A tó esto se puso el cielo más negro que los cojones dun burro, empezó a caer una peñacina que escalabro a tres bomberos toreros, al caballo saltamontes del picaor y al ancalde, al que yo le hubía pagao cinco duros pá que a mi duenda suegra solo le dieran un par de pases y un jetazo por encima en el culancano.


Más tarde m´entere, que la noche de san Juan s´hubía tomao una cajica entera de pastillicas p´adelgazar, que cogió de la casa del diertista del Fati.  Ya´n visto y se puen imaginar los efectos secundarios que tie el tomarse esa cascarria.

Iba yo mas reparaico el otro día por el cerrico el oro, viendo el fincucho que tie el elfo Flugencio por allí cuando me sale al paso y me pregunta, con mu mala folla, por mi cornuda duenda suegra.

-De mi familia déjame hablar, pero no m´hagas escuchar. –Blincaciecas.

-¿Ara que quies secucio, heredar? Vete a freír espárragos, melón.

Dimpues del hambre que hubía pasao fue nombrarme los espárragos y me se fue la virgen.

-Vas a zampar truños con alcaciles, bausán.

Lo agarre del pescuezo, lo lance por los aires y tuvieron que venir a rescatarlo de los hermanillos, los enanos del bombero torero que niaun se hubían ido pá su seta.


Cuando llegue a mi güiscano desansiao, me hubía preparao mi duenda un condumio que no se lo saltaba un galgo. ! El ultimo la tía perejila! Y me pegue una forrajá de las de zampar a dos carrillos y bola en medio que Dios tiembla.


Y saben lo que les digo, que ayunen los santos que no tien tripas, que más vale olla que bambolla y aquí el chache de lo que rima, modestia aparte,  va sobrao.

EL DUENDE









jueves, 19 de junio de 2014

A REY MUERTO REY PUESTO


Españoles, españolas, Jumillanicos y Jumillanicas.  Alcarrianos, Fuente Pineros, duendes, elfos, trolls, hadas, ninfas, brujicas y otros seres de la fauna y flora que me rodean. Me llena d´orgullo y satisfacción el decir a boca llena que mi duenda suegra tie puesta una pata fuera de mi setica.


Comencipiemos por  el día en el que al canco del rey duende le dio por icir que estaba hasta los mismísimos pelendengues y que se jubilaba, manque fuera con media pensión, que pá tomarse unos chiringuanguis en los Benidores y ligar con dos o tres guiris le sobraba. 

La noticia corrió como la pólvora, ya s´encargo el Pascualón d´nunciarlo por tos los rincones del mundo mundial y a mí me pillo echándole un vistacico a los melocotoneros del tío elfo Serapio y de paso midiéndole a dos manos los melocotones a su elfa, que hubían cogió colorcico ese domingo en el charco el zorro. Me llegó chillando el bausán y del cagachín por poco hago zumo.  Icia que el próximo rey duende iba a ser el Felipón, el zagal pequeño que se le caso con  la Leti, la nieta elfa del cochero, que por nombre iba a llevar Felipe sexto, como el Camilo pero sin canturrear lo de que está harto de rodar como una noria. El licinciao que s´entera de to nos dijo que la corona la iba a hacer el Frasquito en la fragua que le dejo su padrastro Fracho el huevón, que el mote le venía porque tos los días fundía la cerradura  de su güiscano  con el soplete pá entrar.



Al cabo de dos días mi duenda suegra que andaba nervosia con que no sabía que ponerse pá la coronación real, m´parece en medio la cocina vestia de manola pá que su hija le cogiera los bajos del vestio. Con toas las patancanas al aire, los muslancanos colganderos, la braga faja y la peineta, asín se l´ancontró mi tío duende Manolo que fue a decirme que ya iba a tener con quien segar en las noches locas de los Benidores. Se la quedo mirando con ojicos golosones y a la tía zopenco cuarterona no se le vio atisbo de bajarse la ropa, al revés, cuantinimas la miraba mas s´arremangaba el vestio pá rriba, a mi me dio un retortijón  y me fui a cagar.



Esa noche volvió mi tío duende Manolo con un ramo de cardos seteros y se los dio a la pájara  pá que hiciera un cocido. Al día siguiente volvió con kilo y medio de chatos y a la noche con dos kilos de alcaciles. Al día siguiente con un manojo acelgas y a la noche…a la noche lo cogí por banda y le dije que me paecia mu bien que estuviera ronroneando a mi duenda suegra, que hasta me se caía la baba del gusto pero, ¡chacho, por Dios santo!, que viniera de vez en cuando con un tocino d´a palmo, con unos choricicos, o si el amor que le tenía era muncho, que se le viera el detalle con un buen jamón de pata negra. ¡Pero coñio! mas verdasca no, que me tenía dos días con cagalera.



Me conto que el domingo de resurrección cuando la vio con el traje de manola, se le puso un nudo en la galillo, que le revoloteaban gamusinos en la panza y que le temblaban hasta las orejas. ¡Odo, igualicamente que a mí! cuando la veo m´atraganto, me dan ganas de cagar y me se cierran los pámpanos. Me dijo, que dende que aquella duenda que tuvo hace muncho por novia se lo dejo plantao por irse con un elfo que tenía una Guzzi colorá nunca le hubia pasao esto, ni con las brujicas guiris de los Benidores , ni con las hadas de los Madriles que bailaban el chotis en horizontal, ni con la elfa de las Encebras viuda de Joseico que lo invitaba a garbanzos torraos y se pegaba buenas torreaeras con ella, con nenguna ná mas que con mi duenda suegra.



A mí me estaba dando un gustirrinin de oírlo y ya la remate final cuando me suelta que se la quiere llevar a enconocer mundo.
Los duendes vivimos munchos siglos, he visto munchos papas, munchos reyes y un solo presentador de saber y ganar pero, nunca he visto que alguien se camele a mi duenda suegra y se la lleve lejos, mu lejos de mi. Crucemos los dedos y ¡Qué Dios reparta suerte!


EL DUENDE





miércoles, 7 de mayo de 2014

VIVA EL CABO SANTO



Munchos me preguntáis que ¿Como he pasao la Semana Santica?, pos os diré que al chache le gusta ver las procesiones con docena y media d´empanas de patata, otra media de tomate, un par de kilos de habas del pueblo y chulla de bacalao viene y chulla de bacalao va. Pero este año al pasmarote del Pascualón le dio el venazo de vestirse de nazareno. M´estuvo dando la tabarra dende año nuevo y yo por noirlo, que ya me daba aprensión, le dije que bueno, pero que s´encargara él de las túnicas.


Miércoles santo en la noche nos reunimos en mi setica, el cabezón, mi tío duende Manolo y un servidor pá vestirnos. Cuando el Pascualón iba a sacar las túnicas entro mi duenda suegra con el traje de Manola en un pañuelico tienda y la teja debajo el brazo y haciendo una de sus melonás, al dejar las cosicas encima de la mesa camilla le pego un trastazo al candil y ¡apaga y vámonos! nos quedamos mas cegarrutos que el Ufrasio, que por antimparras lleva el culo del vaso de la nocilla. ¡Éramos pocos y pario la burra! el caso es que nos vestimos como buenamente pudimos y nos fuimos pá la calle en busca del santo Jo. 
En esas que la procesión ya hubía comenzao y nos fuimos con las minmas detrás de la virgen. La fauna y flora s´arremolinaba a nuestro paso, un yayo elfo se presino y un duende mocico nos tiro un pedrusco.
-¡Chacho, abedul!, ¿qué te crees que estamos en la caramela? –Le chille.


Con unas cosas y otras enllegaron los elfos civilillos, que nos agarraron por el pescuezo y nos sacaron de la procesión a hombros como al Cristo. El burrancano del duende Jacinto pocas luces agarro el tambor d´un zagal y aporreándolo nos fue acompañando con el toque del caracol hasta el cuartelillo y allí con mu mala folla el cabo elfo Benavidez empezó el interrogatorio.
-A vel singracias ¿Dende cuando sois racistas? - ¿Quién es vuestro jefe? -¿Qué queréis?
-Pos mira un carajillo no me vendría mal ahora – le conteste yo.
¡Zas! trompazo al canto, me se quedo un pitio de oidios que ya no m´entere de ná, solo veía mover la boca y los brazos como en las peniculas mudas.
Cinco horas más tarde, tres mamporrazos mas en la jeta y dos en las espinillas, mi duende tío Manolo con los morros hinchaos  y el Pascualón con los mofletes coloraos,  nos dejaron ir.


A luego, cuando mis oidios dejaron de tocar la palillera del Cristo, m´entere de la penicula. Pos resulta que las túnicas que se hubia agenciao el Pascualón eran del cucusclan, unos trolls con mu mala baba  a los que los morenicos como mi cuñaico les caen como un loso.
¡Si hubía sabio yo esto como es capaz! Pos me pase toa la noche en vela, esa que estuvimos buscando pá vestirnos y nunca encontramos.


Jueves santo en la tarde, malo como estaba, m´entra mi duenda suegra a darme la tabarra vestía de Manola.
-Menudo dijusto que nos has dao tontolaba, mia que vestiros d´adufes, ¡ay si tu mare duenda te viera!
-María Manuela, si paeces Batman de borrachera en un botellón de panchitos, ¿Ande vas asín salmerona?


Domingo de resurrección, resucite, salí con mi sillica a la puerta de mi seta y pude ver la procesión y a los zagales escalabraos pelearse por un caramelico volador. Mi duenda suegra entoavia llevaba el traje de Manola y a lo tonto, tonto, me di cuenta que mi duende tío Manolo la remiraba muncho. 
Esta de mas icir que las fiestas y yo estamos peleaos,  pero esta al tuerto le da que va a ser mu provechosa. 
Dios y el cabo santo m´oigan.

EL DUENDE





martes, 25 de febrero de 2014

UNA PENICULA DE LAS DE LLORAR



Tengo menos fuerzas que el follonazo un choto, entoavia me dura el palizón de nochegüena. Ya no les termine de contar, pero en la casa de socorro se lio la de San Quintín.
 A mi duenda suegra, que le sentó la aparición de mi duende suegro con la Chin Lu  peor que un tiro mierda en una chaqueta blanca, agarro los utensilios del praticante y le arreo un jetazo en to el pandero a mi duende suegro y la chin lu, que paece prima hermanica del chaqui chan, le metió una patá voladora que la matacán voló como un pajarico espeluchao por la ventana. No hubían pasao ni dos minutejos y en dos zancas se nos presento con una soguilla d´esparto y entre una especie de indiana jones y Ángel Cristo nos acojono a tos meneando la cuerda y cantando con ronquera.
-¿Ande vas con esas zapatillas, ande vas con esos lindos pies?...



  Yo que la enconozco bien enconocía y sé que es mas burra que el tío Severo que mato el burro a boinazos, no sé si me dio más pánico lo que pudiera hacer con la cuerda o la cancióncica en sí. El caso es que entre dos mindangos que hubía por allí, el Pascualón y mi tío duende Manolo, la agarraron y se la llevaron pá fuera. Mi buena duenda y yo nos quedamos sin saber el final de la penicula y mi duende suegro, ya a solas, nos pidió perdón por to lo que nos hubía hecho y nos conto la pasá.


Pos resulta que al dejarlo la duenda cubana con una mano delante y otra detrás le dio penica el guacho y pensó que, con quien iba a estar mejor que con su hermanica y conmigo. Dimpues se fue a vivir con el Pascualón, no hay mejor señal de lluvia que cuando cae, ara me cuadran munchas cosicas, y allí ice que to los días pudía ver al morenico sin que nusotros lo viéramos a él. Aluego mi tío duende Manolo, el mu noneras que lo sabia to dende el principio, al verlo tan apagao le recomendó un masaje relajante de manos de la Chin Lu, lo que este no sabia era que el masajico llevaba premio, la chinica le hizo una gallarda en to lo alto y mi duende suegro me se enamoro.
Yo pensaba que estaba en la Conchinchina y estaba con la cochina de la china, que no es lo mesmo manque parezca igual.


Al llegar a mi setica lo primero que hizo fue darle un achuchón a su duende hijico y aquello era pá verlo, no hubía llorao tanto dende que la Cristal se caso con el Luis Alfredo. 


A moco tendío mi duenda le saco la ropica del guacho y con un pañuelo moquero les dijimos adiós mientras s´iban los tres calle abajo felices y con perdices, con perdices, con un jamón de pata negra, un quesico curao de a quilo, morcillas, salchichas, longanizas, un trozancano de tocino, dos garrafas de vino, tres panes caseros y un morcón, y no les hablo del morcón de mi duenda suegra, a esa hubía que verla cuando s´entero de la historia. Una semanica lloriqueando, la otra bailando la yenca, dos días bebiendo vino como una cosaca, tres días que no se le ve el pelo y esta ultima buscándose un isfraz de carnaval.
 Y yo, echando muncho de menos a mi duende cuñaico el morenico, ese pequeñajo que por un tiempo nos alegro la vida y nos dio ganicas de vivirla.


EL DUENDE.



jueves, 6 de febrero de 2014

CHIN LU, CHIN AGUA Y CHIN NA



Ara pasas las fiestas, al orico la lumbre, con el brazo en cabestrillo, dos brechas en la caeza, un ojo a la funerala y un costipao de aquí te espero, les puedo asegurar que estas han sio las  navidades más raras dende que tengo uso de razón.

To comenzó el día antes de nochegüena. Tres setas mas pá ya de mi güiscano montaron un chino filipino que fue la revolución pá to el vecindao, las lucecicas se veían dende la Alquería y el belén del vidriao era pá verlo. El niñico Jesús  les salió visco y manco, la virgen María tizna y joroba y san José con cara de remorcico de apendis. La burrica era un perro verde y el buey  calcaico al Flugencio, solo que este lleva más cuernos que el alimalico. Del angelico ni hablamos, porque lo dejaron cojico y con tres ojos, cuatro si contamos con el del ojete.


 Me fui pá ya a ver si m´agenciaba una escopeta de perdigones, por aquello de que las fiestas siempre me traen poblemas  y aquello estaba abarrotao, ni el Cinema en sus buenos tiempos hubía tenio mas duendes arremolinaos, ¡cualquiera encontraba allí algo!, llame a la chin lu y le dije lo de la escopeta y ella haciéndome reverencias me trajo tres pares de pendientes reflectantes, unas zapatillas con la cara d´un oso con retortijón, un cuadro con dos javalises coloraos, una fridera, un repartiol y unas orejeras morás. ¡Chacho!, aun me pregunto ¿que entendió cuando le dije lo de la escopeta? Y me Salí de allí con las minmas. ¡Poscuchusted!, vaya chino capuchino de peseta, que tien de to menos escopeta.  Mia las orejeras me hubían venio bien pá mi duenda suegra, que en pleno invierno paece que esté dando el intermitente con los baleos


Me fui pal bar y con mas pacencia que el santo Jo, como tos los puñeteros días, pregunte a los de la partida si sabían algo de mi duende suegro, los mu jodios si saben algo se lo callan y agarre a mi guachico el morenico y me fui a dar un voltio con él.
Me lo lleve a los bancales del tío elfo Serapio y allí iba yo dándole comesacion y  explicándole que los terrenos se los hubía dejao en herencia la Mirinda, una tía elfa de él con el pelo azafranao que no tenia discindencia. Se llevaban viendo a escondías munchos años y un buen día el Panduro el malcasaó hizo el apañijo y se la llevo a las Américas, con tan mala fortuna que en el trayeto se la merendó un llus con mala folla y el Serapio c´abarruntaba jaspa, como único discindiente vivo se hizo con to los terrenos y perricas que tenia la buena elfa. Este monto una pescateria deaporná con la Alfonsa  y ahí le tienes cortándole a machetazo vivo las cabezas a las llusesicos en honor a la Mirinda


Con la trápala, cuando eché mano, mi morenico se hubía quedao escujao, se levanto bufaica y m´agache a coger la toquilla cuando jipe al Pascualon por el caminico a prisica, a prisica que m´entra hambre con dos garrafas de vino y un queso en la melondra, le pegue un silvio y salió corriendo con cagachín como si hubía visto una parición. Llegue a mi setica dándole a la melondra, manque este tío es por ande le da, lo minmo te pega abrazos y besos que le da por chupar candaos. Ya me extrañaba a mí que el otro día le hubía preguntao si este año le ayudaba a coger  oliva y me dijo que no, raro, mu raro, pero yo pobretico de mi no sabía en aquel momento lo que se traía entre manos. Al que también hacía tiempo que no le veía el pelo era a mi tío duende Manolico, pero amos, que a eso tampoco le echaba yo cuentas porque me lo hacía  en los Benidores torrando habas.



Pá la nochegüena estaba yo mu contentico porque mi duenda suegra s´abia ido pá la costa a visitar a su hermanica duenda, que se fue siendo mocica a servir con unos elfos adineraos dueños de una fábrica de embutidos. Allí se enamorisco del  Ambrosio perniles, que trabajaba en la fabrica haciendo chorizos y se casaron, con el tiempo trespasaron la tienda y se la agenciaron ellos y mi duenda suegra cada año con la matanza, les hace viaje con los embutios de la tierra pá que allí los guiris sepan lo que es un buen comer.

Sin mi duenda suegra avestrú a la vista, con mi morenico jugando al adivina adivinalleta que lleva el fraile en la bragueta y haciéndole la rata en la pared, mi duenda preparando la cena y yo con mis veinte peloticas pá hacer boca, éramos mu felices. Mi yaya duenda que tenia refranes pá to ya me icía que la felicidá en la casa del pobre poco dura y qué razón tenía la buena yaya duenda. Acabaó de terminar el descurso de la pasica del rey duende en la duendevision, que tos los años nos ice que nos portemos bien y demos ejemplo como su familia, aporrearon la puerta.


 Yo, a falta de escopeta me cogí el rulo gordo de amasar y abrí el portón con muncho cuidaico.  ¡En mi vida y en mi alma hubía pasao tanto sustaco!, la zurrona de mi cuñá duenda m´aparecio con un abrigón de oso polar y yo que no estoy acostumbrao a ver osos por estos lares le pegue el palizón de su vida, cuando descubrí que era la jodia aun le sacudí dos mamporrazos mas por lista y mi cuñao el fastanma agarro el rulo y me empezó a pegar rulazos a mí.


Allí dando viletas por los suelos, con el ojo a la funerala me s´parecio el Pascualon, mi tío duende Manolo y mi duende suegro arrepretujandole chicha a la chin lu del chino capuchino. Me levante como el que lleva avispas en culo y agarre a mi duende suegro por el pescuezo. La chin lu comenzó a dar volteletas en el aire y chillando como en las peniculas del Brucele me hizo una llave de taikondo en tol brazo derecho parte arriba. ¡La mare duenda china filipina que la pario! ¡Coñio! siesque ni la vi llegar y eso que llevaba más lucecicas encima cún puticlu al caer la noche.


Tirao en el suelo quejándome malamente y con la poca visión que me quedaba, me veo entrar por la puerta a mi duenda suegra agitando una botella de champan del bueno en to lo alto la caeza de mi duende suegro y yo en mi buen hacer, pá no quedarnos sin el champan, me lance a ella como un spucnik y el botellazo me lo lleve yo. Empecé a ver estrellicas y lo último que recuerdo es a mi cuñao duende el morenico haciendo pucheros  con el anuncio de navidá, ese en el que sale la Monse Caballe, el Rafael y otros energúmenos acojonando al personal.  Aluego me contaron lo de la casa de socorro pero, eso ya es otra historia.



EL DUENDE